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¿Cómo saber si mi pareja me ama?

por Jhovanny
martes, 01 de marzo del 2011 a las 06:06
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¿Cómo saber si mi pareja me ama?

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Jhovanny Martes-Rosario

"Amar no es mirarse el uno al otro;

 sino mirar juntos en la misma dirección".
Antoine Saint-Exupery

Introducción

¿Me amará en verdad? Es una pregunta que, en secreto, solemos hacernos con frecuencia del amor que dice profesarnos nuestra pareja; de esa persona con la que deseamos casarnos o que ya estamos casados. Cuando entregamos el corazón a alguien y nos ilusionamos de esa persona, nos dejamos embargar de esa mordiente duda que a veces nos mantiene despiertos en la cama, mirando hacia el techo. ¿Me amará en verdad? Es una interrogante tan espontánea que nos suele hundir en la más terrible de las dudas humanas. Queremos saber si, en el fondo, valdría la pena jugárnosla sentimentalmente con esa persona que amamos. Anhelamos descubrir  si todo no sería una pérdida de tiempo. Deseamos conocer sus verdaderas intenciones. A pesar de nuestra oculta duda, solemos defender el amor de nuestra pareja en público. Pero ¿Por qué? ¿Por qué nos convertimos tan defensores de la pareja? ¿Por qué nos molesta tanto que nos hablen mal del amor de nuestra vida? ¿Por qué duele escuchar comentarios negativos de esa persona a la que amamos? ¡Sencillo! Porque estamos enamorados. Porque el amor ciega. Porque el corazón anestesia la razón. Porque nos da miedo saber la verdad. Porque cuando estamos enamorados no aceptamos que nadie cuestione el amor que esa persona dice sentir por uno. Porque no queremos que nuestro castillos de naipes se nos venga encima. Porque deseamos que nuestro cuento de Hadas no muere ahí, sino que sea eterno. Porque le tememos a la realidad, a nuestra realidad.  Nos negamos a creer que su amor sea falaz y esporádico. Sin embargo, Si existiera una máquina que revelara los pensamientos de los demás tal y como son, os aseguro que secretamente pagaríamos lo que fuera para saber la verdad.

En este artículo de ahora, quiero compartir contigo las que considero señales comprensibles que podrían darte la respuesta a tu gran pregunta sobre los verdaderos sentimientos de tu pareja hacia ti. Sin embargo, debes tomar en cuenta que cada acto en cada persona puede indicar diferente intencionalidad. ¿Por qué? Pues porque todos somos distintos en pensamientos  y en sentimientos. De este modo, no existen patrones de comportamientos exactamente iguales en los seres humanos que nos hagan encajar  a todo el mundo en el mismo molde de sentimientos e ideas. Esto significa que la actitud de un ser humano hacia esto o aquello puede tener intenciones diferentes. ¿Qué significa esto entonces? Pues que para empezar a conocer la verdadera pretensión del otro hacia ti, debes fiarte primero de tu intuición y observación. Usa las neuronas de tu masa encefálica con objetividad y paciencia. Como dice Jesús de Nazaret: "Sé manso como la paloma y cauto como la serpiente".  Para dar inicio formal a nuestro análisis del corazón ajeno, te dejo, para meditación, con una frase bíblica en boca del Hijo del Hombre: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis".

 

Preámbulo

  1. El ser humano y su compleja psicología: Mitad humano, mitad animal. Doble personalidad.

El ser humano es una criatura psicológicamente compleja, de pensamientos volubles y como individuo susceptible, puede llegar a desarrollar las más variopintas parafilias y fobias habidas y por haber. Las situaciones de la vida y el tiempo tienden a moldear nuestra mente y nuestro carácter a niveles distintos, a veces, insospechados. Bajo distintos escenarios sociales, esta criatura mitad humana y mitad animal llamada comúnmente persona, puede adoptar una doble personalidad como mecanismo de autodefensa, incluso puede desarrollar una personalidad múltiple, según el caso y la mente. El interés creado de cada persona es la palanca que mueve sus acciones.  Así vemos como un día nos la pasamos alegres y vivarachos, y otro, deprimidos y malhumorados. Podemos manifestar rasgos de ciclotimia  en cualquier  momento, a niveles distintos, según nuestra capacidad para enfrentar las situaciones de la vida. Podemos incluso presentar rasgos de bipolaridad y ni siquiera darnos cuenta de que estamos enfermos de la psiquis. Vivimos una vida de dicotomía, en ocasiones muy difícil de domar. De este modo, y a través de nuestra existencia, vamos forjando una personalidad de dobleces y disimulo, delicada de clasificar por su alto nivel de mendacidad e hipocresía. Por fuera, pareciera como si nuestros caracteres fueran compatibles con los de fulano o mengano, pero en el fondo, pueda que su grado de similitud no llegue ni a la mitad de lo que poseemos.

Nuestra psicología es muy compleja y ambigua; y es esta telaraña psíquica la que puede hacer que nuestras verdaderas intenciones sean interpretadas de distintas formas. Es algo si como: Tus palabras son lindas y me enamoran, pero, a veces,  tus acciones me dicen otra cosa. Me tienes confundida.   

 

  1. El ser humano y su gran capacidad histriónica. El arte refinado de engañar.

Desde pequeño aprendemos que, para sobrevivir en este mundo, a veces debemos recurrir a una que otra simulación para lograr nuestros objetivos. Así, el bebé que tanto nos alegra contemplar por su gran ingenuidad y gracia, aprende que llorando es que, muchas veces, puede obtener la leche que ha de alimentarlo. En otras ocasiones, la tierna criatura hace pucheros con el fin de protestar por algo que no es de su agrado. Luego aprende -por imitación- que recurriendo a la mentira puede conseguir más cosas. Y así, poco a poco va desarrollando en su vida una gran capacidad histriónica (teatral) observando a los demás actores del circo salirse con la suya, a través de la manipulación y la hipocresía. Y el día menos esperado, esa criatura que cada año crece más y más en altura e inteligencia, se convierte de repente en un experto en el arte del engaño. Aunque el niño también aprende que los engaños lo pueden meter en tremendos líos. El ser humano pues, aprende a sopesar sus actos y actitudes desde pequeño. Así es que todo lo que aprendemos desde la infancia, bueno y malo, lo ponemos al servicio de la preservación y beneficio de nuestro YO. Aprendemos a amar y a odiar. Aprendemos el valor de la verdad y la utilidad de la mentira. Aprendemos a hablar menos y a escuchar más por conveniencia. Aprendemos a ser genuinos y falsos, según lo requiera la ocasión. Y según el caso, nos convertimos en adictos al embuste y al cinismo por defecto humano. Aprendemos  a desviarnos del camino real y buscar atajos en la vida que nos lleve al mismo destino, con el mínimo esfuerzo posible. A veces somos íntegros, amables y justicieros, pero otras veces somos grandes cínicos, patanes y socarrones. Todo depende del caso y las circunstancias. Se puede decir que somos criaturas situacionales, que obra según la situación del momento y según sus intereses personales.

 

  1. El ser humano y sus intereses creados. La lucha eterna entre el espíritu y la materia.

Nuestro mundo es mitad materia y mitad espíritu. Ambas fuentes las necesitamos para vivir. Ambas fuentes están disponibles para todos. Lo malo radica en el costo de cada fuente. Podemos ser dueños de la espiritualidad sin que exista un mercado de compra y venta de la misma, pero en el caso de la materia no es lo mismo. La materia tiene su precio tangible y no todos contamos con los recursos económicos para ser dueño de lo material. Ahí empieza nuestra odisea individual en nuestra sociedad, en el poder de adquisición. Alguien dijo un día por ahí que: "En este mundo de hambre, solo existen dos clases sociales: los que nacen para morir (los pobres y mayoría) y los que nacen para matar (los ricos y minoría)". Desde una pastillita para curar el dolor de cabeza hasta el ataúd que ha de servirnos como último camastro en este mundo, tiene su precio. La Biblia nos advierte que: "El amor al dinero es la raíz de todos los males". Sin embargo, yo pienso que la raíz de todos los males está en el mal uso que le podemos dar al dinero. Todo lo material, lo mueve el dinero. Hay mucho dinero por doquier, lo malo es conseguirlo.   Como dice la expresión popular: "La necesidad tiene cara de hereje". Esto significa que la gente es inclinada a ser lo insospechado por salir de los apuros y estrecheces de la pobreza. En materia de amor, al rico se le hace un poco más difícil que al pobre saber si en realidad X o Z está interesada en él por amor o llanamente por los beneficios materiales que pueda sacarle. ¿Cómo saber si ella en verdad está interesada en mi corazón o simplemente de mi posición social? Creo que para empezar a sopesar el amor de una persona hacia uno, sería muy válido que uno se hiciera la siguiente pregunta: Si yo tuviera un accidente de tránsito y perdiera mi pierna y mi rostro se desfigurara, ¿se quedaría esa persona a mi lado? ¿Se quedaría conmigo si, por ejemplo, mi empresa se fuera a la banca rota y yo me quedara sin un centavo y la posibilidad de recuperarme fuera remota? ¿Compartiría mi pobreza y mi enfermedad? Y si acaso se quedara a mi lado, ¿lo haría por lástima, presión social o amor? En realidad es difícil saber las verdaderas intenciones de una persona por el simple hecho de que la mente de cada persona es insondable. Podemos hacer conjeturas y suponer cosas, pero conocer la verdad pura y pelada es bien difícil. He explicado con anterioridad que la psicología del ser humano es compleja, que con el tiempo el ser humano se convierte en un artista de la teatralidad. Ahora les digo que los intereses creados de una persona nos dificultad más la tarea de saber si está con uno por amor o por éste o aquel interés material. Una madre soltera podría, por ejemplo, dedicarse más bien a la tarea de buscarle un proveedor de alimento a su hijo que una pareja para su corazón. La desesperación y la necesidad empujan a muchos a hacer lo impensable para salir de la hoya. ¿Me quiere a mi o a lo que tengo? ¡He aquí el gran dilema!

Analicemos algunos puntos importantes que te podrían ayudar un poco a saber si ella/él está contigo por amor o por algún otro interés.   

 

Puntos importantes de toda relación amorosa

 

     La edad de cada uno y el amor: Aunque en el fondo la diferencia de edad no es tan relevante en el amor, sí debemos tomar en cuenta que esa diferencia no debe ser demasiada separada. En nuestra sociedad suele darse el caso de aquella jovencita que se enreda con un hombre de mucho más edad con ella, no por amor en realidad, si no porque ese hombre pueda que represente para ella una segunda figura paternal y financiera. De este modo, la muchacha no se enamora del hombre en sí, sino de su escudo protector y benefactor. Muchas jovencitas se refugian en el falso concepto de que les gustan los hombres maduros porque supuestamente ya saben lo que quieren en la vida, son más responsables y tienen más experiencia. Por otro lado, cuando un hombre de edad madura elige una jovencita como pareja, es muy posible que lo esté haciendo motivado por el goce sexual que ella le podría prodigar en la intimidad. En pocas palabras, prefiere carne fresca aunque esté medio cruda todavía. En este sentido, ese hombre no está enamorado de la jovencita en sí, si no de su piel, de su sexo. ¿No está llena la sociedad de estos casos de intercambio de favores? ¿No pululan por doquier las y los gold diggers? ¿No es una escena común en nuestra sociedad ver a viejucos de la mano de doncellas hermosas? Para nadie es un secreto que, la diferencia de edades en la pareja, puede traer grandes complicaciones en una relación, tales como: gustos diferentes por esto o por aquello, ilusiones diferentes, metas diferentes, planes diferentes, energías corporales diferentes, filosofías de vida diferentes. Nunca se debe martillar un clavo nuevo  en madera vieja, ni usarse madera nueva para clavos viejos. ¿Qué porvenir le depararía a una hipotética pareja donde la hembra cuente con apenas 16 años de edad (menor de edad) mientras  que el varón tenga 30 años de edad? El primer escollo con que esa pareja tendrá que enfrentarse es con el repudio taciturno de la sociedad. Todo lo que no encaja en los estándares de valores humanos de una sociedad civilizada es rápidamente rechazado por su gente decente. Lo aceptable socialmente hablando es el amor de una adolescente con su adolescente, un hombre en su plena madurez con una mujer en su plena madurez, y un anciano con una anciana. ¿No es esto maravilloso y justo? Todo lo demás fuera de este precepto social es naturalmente pasmoso y bochornoso. ¿Qué primera impresión proyecta una mujer  de apenas 18 años de edad agarrada de la mano de un hombre entrado en sus 43 y tantos años de edad? Una muy lógica: ¡Ahí van padre e hija! ¡Qué lindo se ven! Es muy seguro que, en el fondo, tanto ella como él se sientan muy avergonzados de ser los protagonistas de tremendo show social. Estamos claros que el hombre debería llevarle algunos años a la mujer para formar pareja, pero esas edades no deben ser tan abismales.  

En conclusión, una pareja con diferencias de edades muy separadas nos deja una gran duda de si la relación es genuina o no.

     Las posesiones materiales de cada quien: Como dije anteriormente, al rico se le hace más difícil saber si alguien está enamorado de él o simplemente de su riqueza. El pobre lleva más ventaja, pero solo en ese aspecto material. Con el fin de salir de los apuros de la pobreza hay quienes no tienen el mínimo empacho de fingirle amor hasta a Dios. ¿No lo hacen así los fariseos modernos? La gente, en su desesperación, tiende a hacer casi de todo por mejorar su calidad de vida. Los sentimientos pueden falsearse con la astucia con que se falsifican muchos documentos. Como en las telenovelas donde se les pagan a los actores y actrices, los besos pueden darse con aparente pasión y aun ser falsos. Como en las películas XXX, el acto sexual puede darse volcánico y excitante y aun ser simulado. De este modo en la relación de una pareja pueden fingirse los besos y el acto sexual a un nivel de teatralidad insospechado. Aun así la gente suele disfrutarlo, pero se quedan con las dudas. ¿No le dio Dalila amor y sexo en cantidad a Sansón y, sin embargo, todo fue una farsa de ella?  ¿Qué podemos decir de las mujeres bellas, sensuales y jóvenes que se enredan sentimentalmente con hombres metidos en edad, dueños de riquezas? ¿Aman esas mujeres con pureza o solo es una estafa sentimental? ¿Piensan que si esas mismas mujeres fueran ricas y los viejucos pobres estarían ellas con ellos? Cuando eres una persona que posees propiedades tangibles (un negocio, casa, carro, dinero en el banco) o intangibles (ciudadanía americana o europea, influencias sociales o algún tipo de poder), podrías convertirte en una blanco fácil para la estafa material y/o sentimental. Mientras más grande sea tu poder adquisitivo más grande será la posibilidad de que te finjan amor. Así es, ser rico o tener poder en algún sentido es una desventaja en el amor. ¿Se ha enamorado alguna vez un hombre joven de alguna viejeva de las llamadas cougars? ¡Sin duda alguna! Pero los casos se pueden contar con los dedos. La diferencia entre los gigolós, strippers, cougars y viejevos con mucha gente de la vida privada de nuestra sociedad es que, los primeros cazan fortuna y venden sus cuerpos abierta y públicamente, mientras que los segundos recurren al simulacro sentimental, son más discretos.

¿Queréis desenmascarar la farsa sentimental de un gold digger? Despojad al rico de su riqueza y muéstraselo como un mendigo y espera paciente. Es muy posible que el tiempo revele la verdad o la mentira de su profeso amor.

     El tiempo de la relación: La experiencia nos indica que todo en esta vida necesita tiempo para madurar y desarrollarse. Así: Un árbol no crece, hasta sobre pasar una casa de dos niveles, en un solo mes. Una empresa no deja ganancias jugosas en tan solo un año. Una carrera universitaria no se concluye en 60 minutos. Una nación no se constituye en un abrir y cerrar de ojos. El ser humano no llega a su etapa de madurez de la noche a la mañana. ¿Y qué podemos decir del amor? ¿Existe el amor a primera vista? ¿Puede surgir el amor en tan solo un instante con toda la fuerza de un huracán, solo cruzando la mirada con alguien? ¿Darías tu vida por alguien que dices amar y que apenas conociste hace una hora en algún lugar? ¿Cuánto tiempo le tomó a la humanidad llegar al grado de desarrollo tecnológico donde se encuentra ahora? ¿Un mes? ¿Qué tiempo esperaron Jesús, Buda, Mahoma, Confucio para predicar sus filosofías de vida? El amor, como todo en el Universo, pasa por diferentes etapas de nacimiento, madurez y desarrollo. Así las etapas del amor son: 1) El flechazo o atracción física, 2) El mutuo conocimiento, aceptación por admiración y 3) El endiosamiento del objeto amado.

Analicemos el siguiente caso de una pareja de casi la misma clase social y de edades no muy separadas.

1)      En la etapa del flechazo o atracción física, las dos almas se encuentran y como imán se atraen entre sí, los corazón palpitan, la circulación sanguínea aumenta, las hormonas se descontrolan. En esta etapa las dos almas se gustan, pero todavía no se conocen ni se necesitan. Ambos simplemente sienten una descarga eléctrica telepática que atrae a ambos como una fuerza centrífuga (hacia adentro). Las almas se interconectan de repente, mientras los cuerpos se quieren fusionar como cal y arena. La libido está de fiesta en el interior porque hay encantado para los ojos en el exterior. ¿Podemos llamar a esto amor ya? No. Todavía necesitamos mayores evaluaciones y pruebas. El tiempo dirá. 2)      En la etapa del mutuo conocimiento, él y ella: se dan los nombres, escuchan sus timbres de voces, conocen un poco de la historia personal de cada uno, charlan de esto o de aquello, se coquetean, se interrogan, se ríen de tal o cual cosa, se apenan de tal o cual cosa. Pasan las semanas y los meses de indagaciones, pruebas y evaluaciones y, las almas se dan cuenta de que, más o menos, comparten sueños similares, de que tienen filosofías de vida muy parecidas, de que casi las mismas situaciones les provocan risas, de que hay muchas otras iguales que les provocan tristeza. Las almas se encuentran con el escollo de que no llevan el mismo gusto por algunos tipos de comida, música y colores, pero por la admiración que se tienen uno al otro, respetan esas pequeñas diferencias de gustos y se aceptan. Esto con el tiempo se mantiene y se fortalece la relación de amistad. En una ocasión, las almas se vuelven a encontrar. Ella está radiante de belleza para él y él luce guapísimo para ella.  De repente, los labios de ella y de él se encuentran en un beso tembloroso e indeciso, pero llenos de ternura y pasión. Cargas eléctricas pletóricas de erotismo recorren la piel de cada quien. Los latidos del corazón se disparan. El flujo sanguíneo se acelera. La razón se bloquea. Las manos empiezan a explorar lugares vírgenes hasta ese momento. Los cuerpos responden con perfecta sincronización al juego erótico. Las almas se han aceptado hasta ese nivel. ¿Pero, ya podemos llamar a esto amor? No. En el intercambio de valores y placeres todavía no debemos llamar a eso, amor. Esperemos un momento más para seguir conociendo si hay amor o  hay algo diferente al amor. No te impacientes. 3)      Ha pasado el tiempo y ella y él todavía siguen viéndose. Ambos recuerdan el primer día que se conocieron. Ambos recuerdan el primer día que se besaron. Ya han pasado dos años completos de alegría y tristeza para ambos, y todavía están juntos. Él no deja de enamorarla con palabras de amor y rosas, y ella no deja de coquetearlo y ponerse bella para él. Siempre hacen algo especial en sus cumpleaños. Un día, ella enfermó y fue hospitalizada y él fue quien estuvo a su lado toda la noche: la mimó, le pasaba la mano por la frente, le llevó flores (sus preferidas), le hizo chistes, la motivaba. Un día, él perdió su buen trabajo y por un instante pensó que ella lo vería como un fracasado y lo dejaría para siempre. Pero ese mismo día, ella le dijo que pasara por su casa en la noche para hablar algo importante. Cuando él llegó, con las manos en los bolsillos, cabizbajo, ella lo llevó al comedor donde le esperaba el plato favorito de él. Lo tomó de la mano, lo dio un beso en la mejilla y le dijo: -No te preocupes amor, saldremos de esta. Cenaron y se la pasaron súper esa noche. Pasaron las semanas entre los altibajos de toda relación, y todavía ellos estaban juntos. Enfrentaban los problemas juntos. Ni los chismes de estos ni la envidia de aquellos han logrado separar las almas. Un día, él tuvo que salir de la ciudad por una semana y, por primera vez, comprendieron el sentido de la soledad. Durante esa semana de breve separación, sus almas se buscaban en el día y sus labios se clamaban en la noche. Se hacían falta. El mismo día que él regresó, la buscó en su casa y delante de los familiares de ella, él se arrodilló y le dijo, mientras le extendía un anillo de compromiso: -Amanda, ¿Quieres casarte conmigo? Ella se sonrojó y entre sollozos contestó: -. A este nivel de idealización entre la pareja, ¿Podemos llamar a esto amor? Es posible que me equivoque, pero creo que sí, creo que ya podemos llamar a esto que ambas almas se manifiestan, amor. ¿Por qué? Porque primero hubo atracción física mutua desde el principio, luego hubo química mutua en crescendo, y finalmente porque se dieron tiempo para conocerse bien. Conocieron sus defectos y virtudes y los aceptaron. Se apoyaron en los momentos más difíciles de la relación. Enfrentaron los chismes y la envidia de los demás como un equipo unido. Comprobaron que se hacían falta. Rieron y lloraron juntos. Se respetaron. Y porque en público se dieron amor y no se avergonzaron ni él de ella ni ella de él.

Todo lo contrario a este tipo de relación, puede considerarse cualquier cosa, menos amor.  

     El eje gravitacional  tuyo y de ella. Hacia donde gira cada cabeza, cada pensamiento. El ser humano tiene sueños: conseguir una pareja, casarse, tener hijos, ser feliz. Se traza metas en la vida: graduarse de la universidad, obtener un buen trabajo, comprar una casa, constituir su propio negocio. Forja propósitos en su mente: aumentar su autoestima, vencer sus miedos, estar en consonancia con un dios, luchar por la justicia, la paz y el bien común, disciplinar sus emociones e instintos. Aspira a ser dueño de algo en el mundo: dueño de un nombre, dueño de si mismo, dueño de una mascota, dueño de una propiedad, dueño su fama, dueño de alguien. Tener poder: conquistar el Universo, el mundo, tener un imperio, conquistar un corazón, aspirar a ser un dios. En fin, el ser humano no es una criatura estática ni conformista por naturaleza, sino un ser inquieto y progresista, si pudiera, destronara a Dios de su puesto. De este modo, cuando alguien busca pareja, debe evaluar si ambos comparten sueños, metas, propósitos, aspiraciones y ambiciones similares. No necesariamente deben ser idénticas, pero sí más o menos parecidas. De las grandes diferencias surgen: el desinterés por el otro, el desamor y el egoísmo. Si la pareja no comparten estas similitudes de vida, la probabilidad de éxito en pareja se reduce a su mínima expresión. Tanto la incompatibilidad de caracteres como la discrepancia de propósitos son motivos preponderantes que aplastan la química entre la pareja, el deseo sexual que sienten uno del otro, y las ganas de compartir el mismo techo. Hay parejas que tienen química, se entienden bien, tanto en su filosofía de vida como en el lecho de amor, pero que no tienen sus vistas puestas en la misma dirección. El contraste de planes y aspiraciones entre la pareja pueden ahogar su relación amorosa.

Analicemos este caso común: Ella se saca una buena cantidad de dinero en la lotería y desea usar el dinero en la remodelación de la casa, pero el se opone y dice que el dinero debe ser usado en la compra de un carro para la familia. Después de un largo debate y de dimes y diretes, la dueña del dinero impone su gusto. Cuando hay guerra en el exterior también en el interior la hay. Cuando la pareja no concuerda en la mayoría de cosas en su vida (cada quien hace lo que más le conviene a sí mismo, cada quien usa su dinero en lo que le plazca, etc.), en sus corazones va muriendo la ilusión, el deseo de amarse. Francamente pienso que lo más parecido a la relación de pareja es la sociedad de empresa entre dos personas. En una empresa de socios, o ambos empresarios se unen y trabajan en equipo o la empresa se va a la bancarrota. Sabemos que tanto en una relación de pareja como en una empresa de socios existirán ciertas diferencias y desacuerdos, es cierto. Sin embargo, esas diferencias y desacuerdos deben ser atendidos con madurez y eficiencia o todo se puede ir a pique. Los caprichos, el egoísmo, la necedad y la falta de unidad pueden llegar a estropear la mejor de las sociedades, sea esta amorosa o empresarial. Cuando en una pareja existe desacuerdo sobre X tema, deben primar al final: la lógica y el interés común. En una relación amorosa, o la pareja camina con pasos acompasados por la misma vía, o al final cada quien acabará tomando su propio camino y, en el divorcio, haciendo más rico a los abogados.       

En conclusión, cuando la pareja no comparten sueños, metas, propósitos y aspiración y no los unifican, podemos concluir que, en un tipo de relación como esa, no existe amor verdadero. Puede existir cualquier cosa, menos amor.

 

  Los pequeños detalles. Cuando lo especial no existe en una relación, la magia de amor cae en un precipicio sin posible retorno. Y es que el amor es como un huevo en la mano, si lo dejas caer, se te rompe. Hay mil modos distintos de hacer sentir especial a la pareja  y mil más de hacerla sentir insignificante en tu vida.  ¿Qué haces el día de su cumpleaños? ¿Qué le regalas? ¿Cómo se lo regalas? ¿Qué haces el día San Valentín? ¿Cómo le demuestras amor en los días comunes? ¿Qué haces cuando se enferma? ¿Qué haces cuando se deprime? ¿Qué haces cuando notas que cometerá un error grave? ¿Aprovechas la lluvia para quejarte de los agujeros del techo o haces algo especial para hacer sentir bien a tu pareja? ¿Qué haces todos los días para recordarle a tu pareja que realmente le importas mucho y que le amas? ¿Eres el típico varón que orina la orilla del toilet y lo dejas mojado, sin pensar en la comodidad y salud de tu hembra? ¿Eres la típica hembra que se la pasa todo el día en la casa en bata,  con un tubi o rolos sin pensar en que tu varón se muere por verte sensual? ¿Debes lucirle bien todos los días a tu pareja? ¡Ojalá y así fuera! Pero, ya que no puede ser todos los días del año, al menos deberías cuidar tu imagen lo más frecuente posible. Cuando una pareja se ama, con frecuencia, dedican ratos de su vida para seguir enamorándose, y demostrar  con hechos (detalles) que su pareja si le importa por sobre todas las cosas del mundo. La mayoría de parejas, luego de casada, tiende a echar a un lado el arte de la conquista amorosa. El amor no es para un rato, sino para toda la vida. Se equivocan todos aquellos que piensan que un anillo de boda y un certificado de matrimonio es la cúspide de la conquista en el amor. Si el amor no se cuida, pasado un tiempo, puede caer en la telaraña de la rutina diaria, en el hastío, en el aburrimiento. Muchas de las quejas frecuentes y comunes de la pareja es que: Ya no se besan como antes, ya no cuidan su imagen física como antes, ya no se hablan como antes, ya no frecuentan sitios de diversión como antes, de hecho, ya no hacen el amor como antes, y peor aún, ya sus corazones no se conmueven como antes cuando se hablan. ¿Por qué el hombre ya no le envías flores a ella? ¿Cuándo él le dará una serenata otra vez a ella –si es que ya lo ha hecho-? ¿Ya a ella se olvidó cómo preparar la receta con la que solía hacer feliz el paladar de él?  ¿Ya no venden lencería para seducirlo una que otra noche? ¿Por qué ya él no le abre la puerta del carro a ella? ¿Es un ñeco? ¿Por qué no van más de las manos como lo hacían antes? ¿Se tienen asco? ¿Se les olvidó que cuando uno de ustedes contrae fiebre y le pasa la mano a la pareja por su frente, ese gesto único de atención especial puede curar más que cualquier medicina? ¿A dónde fueron a parar las noches románticas bajo la luna? ¿Ya se les olvidaron los pasos cuando juntos bailan aquel bolero? ¿Murieron las maripositas que revoleaban en sus estómagos cuando ambos estaban cerca? ¿A dónde fue a parar el amor?  Todos deberíamos comprender que, no es ni práctico ni real que una pareja aplique la misma intensidad y efervescencia amatoria desde los inicios de una relación hasta su muerte. No obstante, mutilar los pequeños detalles, no prestarles atención, reducirlos a su mínima expresión es simplemente una muestra de que el amor nunca ha sido verdadero. No se es especial en el amor por un rato, sino toda la vida.   

Si tu pareja toma en cuenta los pequeños detalles en la relación es porque le importas tú, todo lo demás fuera de esto, pueda que sea cualquier cosa, menos amor.

  El destino de los cheques. Como dije anteriormente, lo más parecido a una relación de pareja es una empresa de dos buenos socios. En un hogar como en una empresa existen ingresos y gastos. En el sentido financiero, la clave del éxito, tanto para la empresa como para la pareja, radica en que ambos (socios-pareja) deben crear un plan presupuestario equitativo y aplicarlo con la seriedad y consideración que se requiere. En una relación amorosa de carácter serio, ambos cheques cobrados deben ponerse sobre la mesa y destinar el dinero primero a las prioridades (agua, electricidad, alimento, renta, etc.). Luego, destinar el resto en otros compromisos –si se puede– a los gastos extraordinarios, esos que no son tan relevantes en el presupuesto familiar, tales como: ir al salón, comprar cervezas, prestarle tanto a fulano (amigo o hijo), comprarme un par de zapatos, etc., todo eso puede ser aplazado para cuando se pueda. En toda empresa, como en toda relación amorosa seria, hay una lógica muy común que se debe tomar con mucha prudencia y es que: El dinero mal usado de uno, perjudica al otro, y con el tiempo puede acabar con la empresa-amor.  Cuando, por ejemplo, la mujer destina su dinero a sus gastos personales y se olvida de ayudar al hombre en los gastos del hogar, las probabilidades de que esa relación dure para toda la vida puede ser muy baja. No obstante, hay personas que permiten este tipo de desconsideración económica, pero el disgusto se refleja en la cama, porque cuando en el corazón hay guerra afuera también la hay. Es decir, cuando las cosas no andan muy bien en una relación, se perjudica la magia, la pasión, el amor. Preguntas como: ¿Por qué no me ama como antes? ¿Por qué no me hace el amor con frecuencia como antes? ¿Por qué está tan frío? ¿Habrá otra persona en su vida? Etc., todas estas preguntas demuestran que la relación ha caído en una crisis afectiva. ¿Qué podría estar pasando? En muchas ocasiones, la poca unidad financiera de un hogar se refleja en el acto sexual. Compartir justamente los gastos del hogar es un modo de expresarle a la pareja: respeto, consideración y amor. Es una manera de decirle al otro, me importas mucho. Es un modo sabio de preservar los sentimientos. Amar a alguien es más que acostarse con esa persona en la cama y darle placer. Amar es más que salir juntos a disfrutar y derrochar dinero. Si tu pareja es una persona hándicap, ayúdala y considérala. Pero si tiene dos piernas como tú, dos brazos como tú y un cerebro como tú, debe trabajar y compartir los gastos del hogar contigo. Y aunque no trabaje por H o por R, al menos debe ayudarte haciendo que tu dinero sea lo mejor invertido posible. La carga debe ser igualitariamente repartida entre los dos burros de la sabana, y no dejar uno más ligero que otro. Como dice San Pablo: "El que no trabaje tampoco que coma".

No tan solo de besos y sexo se mantiene una relación amorosa, sino también con la repartición de gasto del hogar, de manera equitativa. Todo lo demás fuera de esto, llámele como desee, menos amor.

  

Trato personal: Cuando a alguien le preguntan que cómo describiría la persona adecuada en el amor, por lo regular la gente dice, entre otras cosas: Yo quiero una persona que me trate bien. Todos queremos ser tratados con delicadeza y consideración. El respeto muto es indiscutiblemente uno de los elementos claves para el éxito en el amor. Hay quienes se casan y reciben de todo: comodidad, sexo, placeres, menos un buen trato. Es triste vivir en un castillo de reyes y ser tratado como una chusma. La Biblia aconseja que: "Es mejor comer pan donde hay amor y no filete donde hay discordias". Se supone que la gente se casa para amarse y respetarse, no para pelear y vivir una vida de disgustos tras disgustos. Por lo regular, las relaciones amorosas empiezan como deberían ser todo el tiempo –respetándose uno al otro-; pero luego pasado un tiempito, la gente tiende a cambiar su actitud hacia el otro y surgen los malos tratos. Una relación donde la pareja: se levante la voz, se hable con groserías, se impartan órdenes en vez de solicitarse favores, se hagan las cosas de mala voluntad, se frunza el ceño por quítame una paja es una relación propensa a la separación. Las cosas se agravarían mucho más si de estas escenas grotescas se pasase a la violencia física. El maltrato personal son como pequeñas puñaladas que se le dan a la magia del amor. Así como se le van dando estocadas al toro y se prepara para darle el último estoque en los omóplatos con el fin de matarlo, de ese modo se aniquila, paso a paso, el amor con los malos tratos. La gente se casa para amarse, respetarse y cuidarse uno al otro, no para odiarse, irrespetarse y maltratarse. Quien maltrata a su pareja con palabras o acciones, pueda que en el fondo le tenga cierto afecto, que sienta una atracción física por esa persona, que esté con ella  por compromisos sociales o familiares, que permanezca con ella por lástima, o por cualquier otro asunto, menos por amor. Amor no es ni será nunca sinónimo de maltrato. Hay personas que por ostentar más poder que otro lo usan de una manera discriminatoria y virulenta. Se creen dueños de los demás. Tratan a los demás como cosas u objetos de su propiedad. Piensan que los demás son parte de su granja (vaca, caballo, gallina, cerdo…). Cuando ese tipo de individuo llega a tener una pareja suele extender su carácter de australopitecos al supuesto objeto amado. Por lo general, quien suele maltratar es porque fue víctima de maltrato en el pasado; por eso es importante conocer el pasado de alguien antes de enredarnos con esa persona. Hay quienes arrastran desde la niñez las llamadas situaciones no resueltas de la infancia y las proyectan en su vida de adulto en casi cada y una de las cosas que hacen. Son personas conflictivas y propensas a la ira. Ojo con esto.

  A menos que seas algún tipo de masoquista, toma en cuenta que quien ama no golpea al otro ni de palabras ni de acciones. Como dice mi hermana: Quien ama no hiere a su amor ni con el pétalo de una rosa.

Trato en la intimidad: Todo lo que hacemos o dejamos de hacer, bueno o malo, se refleja en la cama (en el acto sexual). Cuando las cosas marchan bien en la pareja es muy posible que la paga sea un acto sexual placentero. Pero cuando las cosas no marchan bien en algún sentido, también es muy posible de que la actividad sexual sea interrumpida. Pues bien, como dije anteriormente, muchos recurren a la teatralidad en el sexo con el fin de conseguir algún efecto esperado en el otro. Así, hay mujeres y hombres que fingen un exceso de placer a través de los gemidos y movimientos y, en otras ocasiones llegan a falsear el clímax, el orgasmo. Pero ¿Es esto bueno o malo? Uh, todo depende el fin de tal excitación de placeres. Si es para tratar de hacer sentir bien a la pareja, el acto podría ser válido; pero si es para adelantar todo y salir del otro lo más pronto posible, eso es muy deshonesto y cínico. En el fondo, pienso que ni una ni otra hacen bien al final de todo. Pero bueno, hay de todo en el hecho del amor o ¿el desamor? ¿Se trata sexualmente igual a una prostituta que a una persona que uno dice amar? En realidad, no. El trato no es igual. Cuando el sexo es comprado se busca explotar a la otra persona en todos los sentidos. De este modo, hay una gran diferencia entre hacer el amor y tener sexo (copular). Cuando se hace el amor con alguien que se ama existe una armonizada fusión de alma y cuerpo a la vez. Cuando se hace el amor las almas se besan, mientras los cuerpos se socavan. En cambio, cuando se tiene sexo solo gozamos la carne ajena sin tomar en cuenta los sentimientos ni el goce ajeno. Los perros y los que no se aman copulan. Los que se aman de verdad, hacen el amor. Cuando hacemos el amor con alguien que amamos se procura la satisfacción ajena de igual modo como buscamos la nuestra propia. Hay mil maneras de inferir cuando el otro solo busca copular contigo. Personalmente, considero el acto sexual como un tipo de rito supremo entre dos personas que se aman. Algo así como una mezcla perfecta entre el sexo tántrico y el Kama Sutra. Para saber si te están explotando sexualmente o están haciendo el amor contigo hazte las siguientes preguntas: ¿Hay algún preludio erótico antes del coito? ¿Qué tiempo duran los juegos preliminares? ¿Hay variedad en las posiciones? ¿Es la cama el lugar más utilizado para el acto sexual? ¿Se toca música de vez en cuando para sincronizar los espíritus o motivar la libido? ¿Se procura encender inciensos que incrementen la lujuria? ¿Es frecuente en tu pareja recurrir a pornografía para motivarse? ¿Sientes que tu pareja es intransigente en lograr que tú hagas cosas que en el fondo a ti no te gusta hacer? ¿Es frecuente en tu pareja hacer el sexo con la rapidez que un gallo se aparea con una gallina? ¿Se repite de vez en cuando aquello de: Ya yo terminé, apaga la luz porque se acabó la fiesta? ¿Se queda tu pareja a tu lado, abrazado a ti después del acto sexual o simplemente se levanta, toma la toalla y se va al baño? ¿Recurre con frecuencia tu pareja a fingir dolor de cabeza o algún achaque físico (como cansancio) con el fin de evadir tener intimidad contigo? ¿Ya es un hábito en tu pareja no ducharse antes de ir a la cama contigo? ¿Te mete tu pareja alguna que otra conversación trivial en pleno acto sexual? Por ejemplo: Juan, la profesora del niño llamó para decir que Carlitos se está portando mal en la escuela. ¿Crees que tu pareja sufre de alguna parafilia como por ejemplo: fetichismo, voyeurismo, bukkake, pirolatría? Cualquier tendencia irregular de tu pareja antes o durante el acto sexual puede acabar con el amor. Estoy de acuerdo con que la pareja se complazca en su fantasía sexual, siempre y cuando ambos lo consientan y que tal fantasía sexual no sea una aberración sexual. Ejemplo, la orgía.  

En fin, si en tu interior sabes que tu relación sexual con tu pareja es más o menos como lo expuesto más arriba, es posible que haya algún problema de amor en la relación sentimental de ustedes. Hacer el amor y copular son actos muy distintos.   

 

     Comportamiento de tu pareja en tu presencia y en tu ausencia. Analiza y reflexiona el siguiente párrafo bíblico: "Al llegar Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos: ‘¿Quién dice la gente que soy yo?’. Ellos dijeron: ‘Unos dicen que eres Juan Bautista; otros dicen que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas’. Jesús les preguntó: ‘Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?". Como podrás notar, a Jesús le interesaba más saber lo que pensaban sus discípulos de él que lo que pensaban los demás. ¿Por qué? Pues porque ellos habían estado con Jesús en muchos lugares y presenciaban sus milagros o obras de caridad. Ellos fueron testigos directos de las acciones y reacciones de Jesús durante su ministerio. Por tanto, habiendo ellos recibido el privilegio de estar ahí en esos momentos gloriosos del Hijo del Hombre, para Jesús era de vital importancia escuchar de sus labios lo que ellos mismos pensaban de él. ¿Cómo no vas a conocer al amigo que ha estado contigo en los avatares de la vida y en sus exquisiteces? ¿No es esto una ofensa inexcusable? De este modo, el trato que le des a tu pareja en público revela mucho el grado de tu interés por esa persona. ¿Qué les contesta a los demás cuando te preguntan por tu pareja? ¿Son tus palabras sinceras o hipócritas? Pero hay más todavía. Si dices amar a alguien y en su presencia no llevas tus palabras a la práctica, lamento decirte que eres una persona de dobleces, muy hipócrita. Pienso además, que la mayor prueba de amor hacia una persona es nunca traicionándola ni con palabras socarronas ni con acciones repudiables, tales como la infidelidad. Cantarle a los cuatro vientos de que tu pareja es la persona que más ama en este mundo y luego serle infiel a escondidas, para mí, es la madre del cinismo en este planeta. Si amas a alguien no tan solo la debes hacer sentir especial en público, sino que también debes respetarla cuando no está a tu alrededor. La infidelidad es la prueba más contundente de que una persona no ama a su pareja. No hay excusas para la infidelidad. Dicen las Sagradas Escrituras que “Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá al uno y amará al otro, o se dedicará al uno y menospreciará al otro". Nadie puede amar a dos personas a la vez, simplemente porque el amor es exigente, o todo o nada. Si tratas bien a tu pareja en público y la tratas mal en tu casa estás sirviendo a dos reyes a la vez: al rey mentira y al rey hipocresía. Si tratas mal a tu pareja en público y luego en la casa quieres conquistarla cuando sientes deseo de aparearte, estás adorando a dos dioses: al dios cinismo y al dios patanería. Cuando se ama de verdad nunca ofendes a tu pareja ni en público ni en privado, nunca traicionas, nunca se le da la espalda, nunca se abandona, nunca se humilla, nunca se ofende ni de palabras ni de acciones.  Si delante de tu pareja pones palabras socarronas en tu boca, las que en el fondo van dirigidas a ella, no puedo pensar en otra cosa más que eres un gran guasón. Quien dice amar, respeta. Con tus indirectas y con miles de acciones malintencionadas puedes destruir en segundos lo que te ha costado tanto tiempo construir. La fe sin hechos es fe muerta. Si deseas que tu pareja y los demás crean en el supuesto amor que dices profesarle a ella, demuéstralo tanto en su presencia como cuando no está a tu lado. Dicen por ahí que "del dicho al hecho hay un gran trecho". ¡Muy verdadero! Todas las palabras que utilices para enamorar a tu pareja, todos los poemas que le escribas, todas las rosas que le envíes, todos esos regalos caros que le das, todo eso no significaría nada sino va acompañado de hechos que disipen la duda de tus supuestas muestras de amor.  

Si tu pareja es quien se comporta de una manera socarrona y charlatana delante de ti y a tus espaldas; no me queda de otra que decir, ahí no hay amor genuino. Eso no es amor, sino una mueca de relación.  

     El sentido de pertenencia. Cuando alguien dice amar a una persona se identifica con ella y con todo lo que la rodea. Su lugar está donde está esa persona. Sus planes están enfocados en esa persona. Sus sueños se cifran en esa persona. Su tiempo, sus pensamientos, su economía se ponen al servicio de esa relación amorosa.  Dije y reitero que la infidelidad es un modo contundente de saber cuando no existe sentido de pertenencia en una pareja. Cuando dos personas deciden ser pareja, de manera implícita, ambos se están comprometiendo a pertenecerse en cuerpo y alma, a ser el uno para el otro. Si pones planes ajenos al interés de la relación por encima de la misma relación no existe sentido de pertenencia. Es como si tu cuerpo estuviera con la pareja, pero tu mente está en otra parte. Cuando esto ocurre, no se está identificado con la justa causa de la relación. En el libro de Génesis podemos leer lo siguiente: "De la costilla que Yavé había sacado al hombre, formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces el hombre exclamó: -Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada varona porque del varón ha sido tomada. Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y pasan a ser una sola carne".  Permitir que los familiares o amigos tomen control de las decisiones de pareja sería un grave error que puede impactar la relación amorosa a un grado insospechado. Es bueno apelar a la sabiduría de nuestros progenitores cuando las cosas no marchan muy bien en la relación, pero esto no puede pasar a un plano de directa invasión al terreno de la pareja. La suegra se ha ganado esa histórica y mala reputación de metiche que se le atribuye porque suele traspasar las fronteras de un matrimonio que no es el suyo. Las inoportunas injerencias en los asuntos de pareja tienden a corromper el sentido de pertenencia de los enamorados. Es prudente recurrir a fuentes alternas de apoyo que sirvan como recursos mediadores a los conflictos de pareja, pero solo en los casos donde las cosas se salen de control. Lo demás, deben dejársele a la pareja. Los pingüinos son un ejemplo claro de sentido de pertenencia. Después de aparease, al concebir un solo huevo, la hembra se lo pasa al macho para que lo cuide (incube), mientras ella parte a su largo y cansón viaje en búsqueda de alimento. Mientras ella se afana por echarse todo lo que pueda en su buche para el inminente pequeñuelo, él aguanta los embates del frío y la incomodidad y espera, paciente. Al final, la hembra retorna, alimenta al recién nacido y todos son felices.  Cada quien cumple su parte del trato porque ambos se manifiestan un profundo sentido de pertenencia.

En el ser humano cuando este sentido de pertenencia se da de este modo se puede decir que existe amor en la pareja, todo lo demás fuera de esto puede ponerse en tela de juicio.  

 

     La autofobia o el miedo a quedarse solo: Según la página Web www.fobias.net, la autofobia es el "miedo a la soledad o a sí mismo. Se define como un persistente, anormal e injustificado miedo a estar solo, o bien al miedo a sí mismo. [… ] Los que padecen esta fobia sufren, aunque puedan darse cuenta de que encontrarse solos no les significa ninguna amenaza. Pueden preocuparse por no ser amados o porque los ignoren. [… ]. [… ]. Muchas personas con autofobia desarrollan relaciones de pareja codependientes, que no les proporcionan felicidad sino sufrimiento, como forma de evitar la soledad". Desde este punto de vista psicológico podemos afirmar que, quien padece de autofobia busca a una pareja no necesariamente para amarla, sino para que esa persona le proteja. Es como el niño aquel que tiene una pesadilla y, asustado y sudado, va a la cama de los padres, y mientras abraza a su peluchito, le ruega a los padres que lo dejen dormir con ellos porque tiene miedo. Lo negativo de estar con una persona autofóbica es que, en el fondo, esa persona no llega a dar amor del bueno, sino un amor prefabricado con el único fin de cumplir su rol de amante y así mantener a la pareja a su lado. No obstante, por ser la autofobia una anomalía psicológica, pueda que la relación amorosa dure muy poco. La duración del amor de ese tipo de relación va a depender mucho del carácter, temperamento y personalidad de la otra persona. Una persona que padezca autofobia unida a una persona poco paciente e intransigente podría ser una verdadera catástrofe emocional para ambos.  ¿Se enamoró realmente Adán de Eva o fue Adán el primer paciente con síntomas de autofobia? Es difícil saber, especialmente porque Adán no tuvo más opción en el amor que Eva. ¿Fue el amor de Eva hacia Adán algo verdaderamente genuino o algo simplemente impuesto por la voluntad de la Providencia? ¿Estuvieron Adán y Eva juntos por amor o por temor a la soledad? Evidentemente el caso de Adán y Eva es muy particular ya que ninguno de los dos tuvo opciones en el amor. No podían elegir a nadie más que a ellos mismos porque estaban completamente solos en el planeta. Adán y Eva no tenían nada que apostar ni nada que perder. Estaban condenados a ser vida de pareja e iniciar la humanidad o a separarse y terminar el plan de poblar la Tierra de humanos ahí mismo. Pero en nuestro caso, las cosas son muy distintas. Por lo regular una persona que presenta signos de autofobia, puede llegar a ser sobreprotectora de su pareja y así celarla en exceso. Cela, pero no por amor, sino por temor a perder su guardaespaldas. Es posible que ese mismo miedo la convierta en una persona violenta contra todo lo que intente arrebatarle a su pareja. Para la otra persona, esa actitud celosa y sobreprotectora de su pareja podría ser interpretada como pruebas contundentes del amor que siente su pareja por él/ella. Y esta mala interpretación pueda que haga caer la relación en un laberinto de malas interpretaciones sobre el verdadero concepto de la palabra amor. Él la necesita a ella para sentirse amado, y ella lo necesita a él para sentirse protegida; pero la realidad es que ni ella lo ama a él ni él a ella. Se necesitan para sentirse bien cada quien, pero sin amor genuino. Pero ¿Y qué de los que le temen a formar un matrimonio por miedo al fracaso? Pienso que tanto la autofobia como la gamofobia (miedo al matrimonio) son dos casos iguales de peligrosos. Nada que sea irregular es saludable para el corazón en el amor. Todos los extremos son malos en la vida.  

El miedo y el amor nunca serán compatibles.

     La presión social y del grupo. Había una vez una gallina que iba caminando por un puente con sus pollitos, y sin darse cuenta resbaló y cayó al vacío. Como los polluelos pensaron que todo era parte del viaje, sin mediar consecuencias, se tiraron al vacío. La moraleja de este cuento es que muchas veces hacemos cosas sin pensar, muchas veces imitamos lo que hace el líder aunque esto sea malo. Imitamos sin racionalizar el objeto de lo que se hace. Hacemos esto o aquella para ser admitidos y aceptados en un grupo social. El ser humano es una criatura imitadora por naturaleza. Si quiero pertenecer a un grupo de emos, debo vestirme, pensar y comportarme como un emo, de lo contrario nunca podré ser aceptado. Mientras más emulamos el patrón de conducta de un grupo social más posibilidad existe de ser admitido y crecer en el grupo. Así, en un grupo de buenas amigas escolares se da que porque casi todas tienen pareja, el resto que no tiene se afana por conseguir la suya. Pueda que de este acto de emulación por pertenecer al mundo de los normales surja el amor en dos personas. No obstante, es posible que por la precipitación de conseguir pareja e impresionar a los demás, esta presión social o de grupo pueda hacer que la elección de pareja no sea genuina. Elegir a alguien para pasar un rato no es un buen inicio en el amor, sobre todo cuando es a ti a quien eligen para tal cosa, y mucho peor  es cuando te enamoras de esa aventura.  A la gran mayoría de seres humanos se le hace difícil disciplinar las emociones y esperar el momento adecuado para hacer las cosas. Vivimos en mundo de mucha apariencia y de muchos prejuicios; así, cuando dejamos de hacer lo que el grupo hace, nos expulsan de la manada. No es raro ver en nuestra sociedad a aquella típica jovencita que, en el vano afán por impresionar a sus amigas, se enreda con el tipo del Porsche para resaltar que ella puede darse el lujo de pasearse en un carro deportivo. Si alguien busca pareja porque así se lo ha dictado el corazón, hay muchas posibilidades de que el amor florezca y triunfe. En cambio, si lo que mueve a esa persona a buscar pareja es la vanidad de lucir lo que los demás lucen, me temo que las posibilidades de ser infeliz en pareja pueden ser muy elevadas. El amor no se empuja a ser, se deja ser.

¿En qué circunstancias te eligieron a ti para convertirte en pareja? ¿Fue todo rápido? ¿Fue todo fácil? Soy de los que creen que todo lo fácil y rápido dura poco, y si dura un tiempo, pueda que sea irregular. Aun así, toda regla tiene su excepción. ¿Eres tú la excepción de la regla?

 

 

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¿Cómo causar una buena impresión en tu primera cita amorosa?

por Jhovanny
lunes, 07 de febrero del 2011 a las 20:06

¿Cómo causar una buena impresión en tu primera cita amorosa?

Para todas las orientaciones sexuales


Jhovanny Martes Rosario

17 de diciembre, 2010 (12:22 p.m.)

 

"Hola. Soy un ladrón y lo primero que quiero robar es tu corazón".

Alguien enamorado lo dijo.

 

 

Introducción

 

Antes de empezar a leer los siguientes consejos que te ayudarán a tratar de impresionar a una persona en la primera cita, quiero que recuerdes que en materia de conquista del corazón, el amor solo se compra con amor. Cualquier otra cosa fuera del amor, puede o muy bien sobrar o ser mera añadidura. Y nunca olvides que el hecho de que tú estés enamorado de una persona, no necesariamente esa persona deba corresponderte por igual. No a todo el mundo le gustará como pareja. Acepta que en materia de amores, no siempre el que juega debe ganar, muchas veces se pierde. Aprende a ser rechazado en el amor. Pero que esto no te desaliente ni te frustre. Si no pescaste en el amor ahora sigue intentando en otro río y con otro tipo de carnada hasta lograr lo que desees. En este mundo cada loco encuentra su loca siempre y cuando busques sin rendirte y te dejes guiar de las reglas de oro en el arte de conquistar el corazón de alguien. Suerte pues.

 

1-      Vístete y acicálate bien: Nadie puede negar la fuerte impresión que causamos en los demás cuando vestimos y nos acicalamos bien. Elige ropa elegante y limpia. Aféitate y arréglate el pelo como debería ser, con esmero. Una primera cita amorosa es como una entrevista de trabajo, según lo que lleves puesto y cómo te acicales te concebirán y te tratarán como tal. El tipo de ropa que nos ponemos determina hasta el modo de hablar que adoptamos con los demás. ¿No te has dado cuenta? Así también, tu cuerpo debe desprender una fragancia agradable que prenda el sentido del olfato de los demás. No hay nada más desapacible que los olores extraños del sudor o de la ropa usada. Y fíjate que no hablo de comprar ropa cara para ese día, (si puedes, mejor), yo hablo específicamente de vestir bien: arreglado, a la moda, planchado, olor a limpio. Haz que la gente dirija la mirada hacia ti aunque sea de soslayo, esto te inyectara una buena dosis de auto estima y lograrás que aquella persona a la que quieres conquistar se dé cuenta de tu garbo y sex-appeal. Admítalos, este mundo es un mundo de mucha apariencia, utilízala para lograr metas en la vida. No andes como un mendigo: haraposo y desaliñado. Date valor.   

 

2-      No hables por los codos: Todos odiamos a ultranza a esas personas que hablan más de la cuenta, parecen ametralladoras de la palabrería. Hablan cháchara y cháchara y ni siquiera se dan cuenta de que esa actitud de hablar demás, molesta a cualquiera. Controla el pico y empezarás bien con esa cita. Esto incluye cuidar los decibeles de tu voz: ni muy alto que suenes como chicharra ni muy bajito que parezcas como monja bisbiseando un rezo. Habla lo necesario y que sea bueno y válido. Cuando dos personas se reúnen es para intercambiar impresiones sobre x tema. ¿Recuerda la definición de diálogo en los cursos de Relaciones Humanas? Pues aquí te va la definición de la RAE por si no la recuerdas: "  Plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos”. ¿Entiendes a lo que me refiero? Cuando estás en una cita amorosa siempre debes alternar la conversación con el interlocutor. No la riegues hablando como un político desbocado en cierre de campaña política. Controlar tu pico de cotorra y por tu lengua no escaparán palabras tan comprometedoras como las que filtró Wikileaks para consumo masivo.  

 

 

3-      No cacarees lo que tienes o lo que eres sin preguntártelo: No hay un modo más efectivo de revelar tu baja autoestima que tratando de impresionar al otro con tus logros y posesiones materiales. Es un acto desesperado y poco romántico. No es lo mismo decir: Yo vivo en Los Robles, que decir: Yo tengo una casa mía propia en Los Robles, con 8 habitaciones, 3 baños, dos carros en la marquesina grande, etc. ¡Qué asco! No es lo mismo decir: Yo trabajo para el Banco Porvenir que decir: Yo soy la cabeza principal en el Banco Porvenir. Por donde mi deben pasar todos los asuntos, mi secretaria me mantiene al tanto de todos los pormenores del banco. ¡Déjenme vomitar! ¿Cuál es el afán de estrujarle en la cara a los demás tus "logros" y posesiones materiales? ¡Vanidad! Contrario a esta actitud de baja autoestima, no hay método más efectivo para impresionar a alguien que dejar que las cosas se descubran por sí misma y de a poco. ¡La humildad es uno de los mayores tesoros en Relaciones Humanas! Aprende a conquistar con el CORAZÓN no con lo que tienes, de lo contrario estarás demostrándole a todo el mundo tu gran ineptitud en el arte de la conquista amorosa.

 

4-      Abandona el yoismo y enfócate en la otra persona: No te pases toda la conversación hablando de ti solamente, equilibra el TÚ y el YO. Deja esa estúpida megalomanía, ese delirio de grandeza ridículo y bríndale al otro la oportunidad de que se exprese de sí mismo. ¿No sería mejor decir: HÁBLAME UN POCO MÁS  DE TI. que ¿QUÉ MÁS QUIERES SABER DE MÍ? Dicen por ahí que la felicidad está en el punto medio de las cosas. Esto significa que debes mantener un balance participativo en toda conversación. Deja que el otro hable, y habla tú cuando intuyas que es tu turno. No te la pases inoportunamente interrumpiendo como un(a) estúpido(a). Intercambia impresiones al ritmo de las frases de te toca a ti ahora y verás como así, nadie se aburrirá del otro y pasarán un momento agradable. Pero sobre todo, con esa actitud participativa tuya, le das a entender al otro que realmente te importa mucho sus palabras, sus pensamientos y sus sentimientos. Esto, a parte de demostrar que eres una persona educada –que siempre han escaseado en este mundo-, demuestra que eres atento. ¿Se necesita pasar por la universidad para ser educado?  Pregúntaselo a Juan Bosch.

 

 

5-      Habla un poco de tus planes futuros: Cuando alguien intenta formar una relación con otra persona, mide consciente e inconscientemente las posibilidades de progreso con esa otra persona. Porque no tan solo de besos y caricias vivirá una pareja enamorada. La otra persona desea saber hacia dónde tú intentas llevar tu barco para saber si viajar contigo es seguro y confiable. Así, mencionar moderadamente tus planes futuros es un modo inteligente de decirle al otro como dijo una vez Trujillo: "No hay peligro en seguirme". Por su puesto, que si lo dices debes demostrarlo en seguida, sino tus palabras serán simplemente eso, palabras (hueras) y de esto se concluirá que acabarás fastidiándole la vida al otro como lo hizo el azaroso de Trujillo con los dominicanos durante más de 30 años de torturas y atropellos a la dignidad humana. De modo que es bueno hablar sobre tus proyectos personales. Así pues puedes decir –sin exagerar-: que algún día empezarás tu propio negocio, que te inscribirás en un curso sobre x área para capacitarte más, que piensas continuar tus estudios muy pronto, que te dedicarás a ejercitar tu cuerpo más a menudo, etc. Eso sí, recuerda de no hablar por los codos ni hablar babosadas incumplibles. Todo lo que vayas a decir debe ser verdadero y breve, nada de dar un discurso aburrido como en una misa o artificioso como en un mitin político.     

 

6-      Exprésate con pensamientos humanistas y lógicos: Alguien dijo por ahí: "Cuida tus pensamientos porque se pueden convertir en palabras, las palabras se pueden convertir en ideas, las ideas se pueden convertir en acciones y las acciones son las que determinarán la ruta de tu vida". De modo que si en tu boca pones frases como: Los gays son un grupo de degenerados. La gente vale por que tiene, si no tienes nada, nada vales. El Papa es el primer ladrón del mundo. Este país se lo está llevando el mismo diablo. Las mujeres son todas iguales. Los gringos son una víbora. La iglesia está llena de gente hipócrita. En verdad te lo digo, te estarías enterrando tu mismo, ya que expresarse así -con tantos prejuicios-, encasillar a todos en el mismo molde es una manera muy clara de que, estar contigo, es correr un alto arriesgo para la estabilidad futura de la pareja. Alguien dijo por ahí: "Si no vas a decir algo más hermoso que el silencio, calla". Alguien más dijo por ahí: "El hombre es dueño de lo que calla, y esclavo de lo que dice". Así, desde un principio, los demás se dan cuenta para lo que podrías dar, según tus palabras y pensamientos. La misma Biblia dice: "De la abundancia del corazón, habla la boca". Y los chivatos o calieses del temido El SIM de la Era de Trujillo pusieron una vez un letrero amenazante en uno de sus locales en Santiago que decía: "En boca cerrada no entran moscas". En fin, lo que vayas a decir que sea algo con sentido y equilibrado. Recuerda que el otro está midiendo cada una de tus palabras de manera muy consciente. Trata de no hablar mierda, sino cosas bonitas o pagarás con creces tus burradas.

 

7-      No seas mediocre al hablar y actuar: Todos los seres humanos estamos claro en algo y es en que, no hablamos de igual manera cuando estamos con un  grupo de amigos que cuando estamos con un profesor o con alguien importante. En pocas palabras, cuando estamos frente a alguien que no pertenece a nuestro reducido círculo de amigos o familiares procuramos no proyectar una imagen negativa de nosotros mismos. De modo que nos guardamos ciertas palabrotas impropias so pena de manchar nuestra buena imagen ante los demás. En la vida todos los extremos son peligrosos. Así, si hablas muy filosóficamente ante los demás caes mal. Y si hablas muy mediocremente ante los demás, caes peor. La clave está en hablar con claridad, con un lenguaje decente, simple y lo más breve posible. Recuerda que en tu primera cita amorosa el objetivo es causar una buena impresión, así que guarda el australopiteco que llevas en ti para otra ocasión. Entierra el primitivo que patea en tu interior y civiliza tus palabras. Usa el cerebro.

 

 

8-      Mantén siempre una conversación recíproca: La diferencia entre una misa y un discurso político radica en que en una misa se dicen muchas verdades y que en un discurso político se dicen muchas mentiras. La igualdad que existe entre la misma misa y el mismo discurso político es que ambos nos hacen bostezar, en pocas palabras, nos aburren a muerte. La razón es muy sencilla, no son diálogos, sino monólogos. Así, en tu primera cita procura en mantener una conversación participativa y bilateral. Si pretendes hablar tú solo en la primera cita, te recomiendo que lleves contigo dos pañuelos: el primero para ti (el verdugo), para que te seques toda la baba que vas a derramar de tanto hablar pluma de burro, y la segunda para la otra persona, para que le seques el chorro de baba que verás rodar por su  boca. ¿Que por qué? ¿Y todavía lo preguntas? ¡Qué tortura más digna de ser incluida entre las torturas más torturadoras de la 40 de Johnny Abbes García!

 

9-      Sé atento y amable: El mundo en que habitamos está compuesto esencialmente de: humanos, animales, vegetales, minerales, cosas y vainas. Y como sabemos, de todos, el ser humano es el único que manifiesta mayor grado de raciocinio y de sentimientos. De modo que en tu primera cita: No te comportes como un animal, sin educación, o como un vegetal, anestesiado de sentimientos, o como como los minerales, cosas y vainas, exánime. Sino como un ser humano (en tu pleno uso de tu inteligencia y juicio) estás llamado a ser: atento y amable todo el tiempo. No pierdas la ocasión de demostrar el lado educado tuyo, si es que acaso has recibido un poco. ¡Impresiona con tu cortesía! Y espero que esa cortesía la puedas mantener toda la vida, así te podrás diferenciar de los animales, de los vegetales, los minerales, cosas y vainas. Honra a la especie inteligente a la cual perteneces.  

 

 

10-  No critiques al Amor: Si existe una manera más ridícula de cagarla en la primera cita amorosa es hablar con cierto aire de despecho y rencor sobre el amor. Recuerda algo muy importante, nadie es culpable de tus desgracias pasadas más que tú mismo. Todos hemos sufrido en el amor. Todos hemos sido víctimas de una infidelidad en alguna ocasión, por supuesto en distinto grado. Y si, por tu poca edad todavía no te han pegado los cuernos, no te preocupes que más adelante será, jijijiji. Solo hay un modo ideal de que no te sean infiel. ¿Cuál es? Sencillo, nunca tener pareja. Así de simple. Claro está que el grado de infidelidad varía según la edad del individuo y sus principios morales. Sin embargo, cuando el ser humano alcanza la edad de las hormonas revueltas, la etapa de adulto joven, las probabilidades de ser infiel y que le sean infiel se disparan en gran manera. ¡Es natural! Bueno, el punto es que, el hecho de que te haya ido de pinga en el amor, es decir, mal; no significa que te la debas pasar criticando el amor y arrojando lava por esa boca tales como: Que no crees en el amor, que los hombres son unos perros, que las mujeres son unas regaladas, que nadie muere motón, que estás cansado(a) de ser el/ la bueno(a) de la novela y llevarte lo peor en el amor, que el amor no existe, que se sufre mucho en pareja, que el amor es una lotería y que tú no tienes suerte en el amor. Y un largo y frustrante bla, bla, bla de lo mal que te han tratado en el amor. Uffff, la verdad te lo digo, primero, con esa actitud tan negativa sobre el amor no vas a conseguir nada, más que te tengan pena, y por pena a nadie se debe amar. Luego, nadie tiene culpa de tus desgracias en el amor, y mucho menos esa persona que tienes ahí en tu primera cita amorosa. Echa pues, tus resentimientos y frustraciones en el zafacón más remoto de tu inconsciente y habla como debería ser, con palabras enamoradas. Mira como debería ser, con los ojos aguaditos de amor. Olvídate de tu pasado, de tu ex, de tus malas experiencias y deja que Cupido haga el resto, ¡Darle rienda suelta al amor puro cónchale! ¡Vivirlo con intensidad!

 

11-  Respeta y acepta los gustos del otro: No le lleves la contraria al otro en todo lo que expresa y le gusta, al contrario, impresiónate de eso que dice y le gusta hacer. No trates de imponer gustos. Todos somos diferentes. Recuérdalo siempre, para el gusto se hicieron los colores. De hecho, si en verdad quieres impresionar a esa persona, llévate del siguiente consejito: Si esa persona dice que le gusta jugar tenis, pídele que te hable de ese deporte. Hazte el interesado, aunque en el fondo no te guste. De hecho, solicítale que te invite a jugar algún día, quizás te animas y descubres que eres bueno para el tenis. Así de sencillo. Si no, pues qué más da, respétale el gusto. Una familia donde todos le guste el béisbol, en donde todos sean abogados, donde a todos le guste el helado de chocolate, donde todos adoran tener un perrito chihuahua, sería  cualquier cosas menos un lugar interesante, purita monotonía. En la variedad está el gusto. Cuando una pareja se divorcia, por lo regular lo que el abogado escribe en el certificado de divorcio, como justificación de la separación, son las famosas palabras incompatibilidad de caracteres. Sin embargo, estas palabras son por lo regular el modo más rápido y formalista para no ahondar mucho en las causas verdaderas de la separación. En el fondo, la gente no se divorcia porque a ella le gustaba el arroz con pollo y a él la sopa de vegetales, ni porque ella haga yoga y a él le guste jugar monopolio. Más bien la gente se divorcia por los abusos y atropellos que se cometen en el matrimonio, por la falta de consideración, por las mentiras y las malas acciones tales como la infidelidad o la violencia doméstica tanto psicológica como física, el alcoholismo, las drogas…. Lo demás, es manejable cuando hay  amor mutuo y genuino. Plis, lee y medita estas palabras bíblicas encontradas en Corintio 13: 1-13  sobre La Preeminencia del Amor. Si ya la has leído, léela de nuevo, porque lo bueno sí se repite. ¿O acaso la gente hace el amor una sola vez en la vida?


13:1 "Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.
13:2 Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, pero si no tengo amor, no soy nada.
13:3 Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
13:4 El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece,
13:5 no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido,
13:6 no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
13:7 El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
13:8 El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá;
13:9 porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.
13:10 Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.
13:11 Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño,
13:12 pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.
13:13 En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande de todas es el amor".

 

12-  Sé divertido con versatilidad: Seamos francos, casi nadie desearía casarse con un sacerdote ni con una monja, sino con alguien laico y con buen sentido del humor. Ser divertido equivale naturalmente a ser una persona de pensamientos liberales y variados. Alguien que ame la libertad, pero no el libertinaje. Alguien que haya aprendido a reírse de las cosas del mundo, sin haber perdido el sentido de la responsabilidad y la seriedad. Honestamente, la vida está llena de estresores, desde que te levantas hasta que te acuestas. ¿Quién puede negar esto? Y a veces, ni si quiera durmiendo estamos en paz, porque en ocasiones una pesadilla nos viene a joder el sueño. De modo que, procura en no convertirte en un estresor más en la vida de las demás personas, mucho menos en aquella persona con la que pretende compartir cama contigo. La vida es muy breve para pasársela amargado por las cosas de una relación amorosa. En la vida en pareja no debemos convertirnos en un monje asceta ni en un payaso irresponsable. Podemos ser divertidos sin perder nuestro sentido de seriedad. Así pues, en tu primera cita no desaproveches el momento oportuno para hacer un chiste aceptable, de esos chistes que no están cargados de prejuicios vomitivos. Cáusale una buena impresión a esa persona con tu sonrisa, con tu buen humor. Sé la vainita más querida del grupo a menos que seas familia del limón.

 

13-  Elige un lugar adecuado para tu primera cita: Pienso, según la experiencia, que un lugar adecuado para una primera cita amorosa seria podría ser un restaurante-bar. Pero no te olvides de lo siguiente: 1-Si vas a consumir bebidas alcohólicas no te pases de tragos. 2- Si vas a pedir algo de comer evita alimentos que te provoquen una halitosis o mal olor bucal. 3-No te olvides de elegir un lugar donde haya música romántica, pero a un nivel donde la conversación se pueda escuchar fácilmente o tendrás que convertirte en una guagüita anunciadora con su estridente megáfono. 4-En el restaurante-bar no te olvides de seleccionar un rinconcito digno de la ocasión, ni muy cerca de la puerta de entrada, ni muy cerca del baño ni tampoco muy cerca del medio de todos. ¿Intuyes por qué? Y recuerda que, a menos que sea una prostituta o persona fácil, no cometas el error de insinuar la palabra motel como propuesta de lugar adecuado para tu primera cita. La puedes cagar toda. 5- Y finalmente, si eres hombre, no te olvides de llevar suficiente dinero para pagar la cuenta o acabarás pasando la mamá de las vergüenzas y lavando platos por miserable y descuidado.

 

Si todo te sale bien, te podría salir una chuliaita, si no, no te desesperes que lo que etá pa ti, etá pa ti. Pero si todo te va mal, na, bienvenido al club creciente de los rechazados. ¿A quién no le han negado un SÍ en esta vida? ¡Ah sí, a uno solo! ¿Sabes quién es? ¡Quien nunca se ha arriesgado a declararse! En el amor como en la guerra se va a ganar o a perder.

 

 

¿Por qué la gente pega cuernos?

por Jhovanny
miércoles, 22 de diciembre del 2010 a las 19:03

¿Por qué la gente pega cuernos?

(Las 14 técnicas de un infiel perfeccionado)

 Jhovanny Marte Rosario

 

 

El hombre engaña más que la mujer, pero la mujer engaña mejor. 

Joaquín Sabina

Preámbulo

Hablemos sin tapujos, el ser humano es una criatura que se aburre fácilmente de lo que hace y tiene; por lo que, para  mantenerse con cierto nivel de satisfacción precisa de una gran variedad de actividades que lo mantengan ocupado, que lo estimulen a estar en constante movimiento. En las interrelaciones con su medio social el ser humano nunca será un individuo sedentario, sino un pertinaz nómada. Esto se da tanto en el interior del individuo como en su exterior, en todas partes, en todas las direcciones y en toda actividad humana: en el trabajo, en la escuela, en un cohete, en el amor, en el sueño, en los pensamientos… ¡El ser humano es eterno movimiento!

En cada corazón humano palpita una imponente necesidad de cambio, de probar cosas nuevas, de pasar por lugares diferentes como hace un peregrino sin rumbo fijo. Esto se evidencia desde temprana edad. El niño que, por ejemplo, recibe un juguete nuevo se revienta de alegría, destapa el regalo con ansiedad, lo toca, lo huele, lo prueba, duermen con el juguete, ríe por el juguete, juega febrilmente durante varios días y, por esta razón lúdica, el niño descuida todo a su alrededor: la tarea,  ducharse, arreglar su cuarto. Su enajenación emocional llega a ser tan intensa que es posible que hasta olvide algo tan básico como es el alimentarse. ¿Todo por qué? ¡Por el nuevo juguete!

No obstante, pasado un tiempo, la fiebre por el juguete se calma, y todo empieza a volver a su normalidad, al igual que le sucede al volcán después de escupir lava, piedra y cenizas por su boca.  Como es de esperarse, el chiquillo vuelve a caer en la rutina (su rutina) en el tedio (su tedio), en la pasividad (su pasividad), y paralelo a esto nace el deseo de probar algo nuevo, algo que reviva la alegría, algo que lo haga sentir vivo: El cambio. Y este ciclo de un constante experimentar cosas diferentes en el ser humano se repite una y otra vez hasta la muerte y muy posiblemente más allá de la muerte. He ahí una de las grandes situaciones de la humanidad: la necesidad imperiosa de probar algo  distinto. Siempre será así. Así fuimos creados. No somos materia inerte ni cosa estática, sino átomo vivo.

Lógicamente, como he de esperarse, el amor  no  escapa a este despiadado juego casi sintomatológico de los seres humanos llamado: infidelidad. Sin embargo, y afortunadamente contamos como contrapeso de la inclinación a ser infieles: con los valores humanos, con la moral, con la conciencia, con la vergüenza… Irrefutablemente, todos queremos amar y ser amados. Del mismo modo, procuramos que nadie intente jugar con nuestros sentimientos, en pocas palabras, tratamos que no nos sean infieles.

Pese a nuestro privilegio de ser criaturas pensantes y de conciencia, pienso que en este mundo tan solo un mísero número de personas se afana con integridad moral a respetar el pacto del amor, es decir a ser fiel a la pareja. En resumidas cuentas, todos reclamamos fidelidad, pero muy pocos somos capaces de ser fieles. Engañamos sin ningún empache, a escondidas, a hurtadillas, sin reparar en el terrible daño psicológico que le podríamos causar a la pareja y a todo lo que gravita alrededor de uno mismo. A veces, sin saberlo, nos convertimos en asesinos de corazones en verdugos del amor.

Todos en algún momento de  nuestras  vidas  hemos pecado en el amor, ya sea por debilidad de la carne, por locura, por venganza, por curiosidad, por pasión o por algún interés sórdido. Por su puesto, unos más que otros. Y es que el ser humano es una criatura perennemente inconformista; se cansa muy rápidamente de lo que tiene, nada lo complace eternamente. El ser humano es pues, un animal insaciable y lascivo. Y gracias a Dios que contamos con escuelas, iglesias, tribunales, cárceles, castigos y la pena de muerte en algunos lugares, sino este mundo fuera un verdadero caos carnal, un antro de súcubos e íncubos.

Reitero pues que los niveles de infidelidad de cada ser humano varían inmensamente de persona en persona, según, por supuesto: el nivel de moralidad de cada persona, la edad y sus intereses materiales. En el mundo que nos ha tocado vivir, la mujer, en cierto sentido, lleva tres veces la de perder: 1- En sentido biológico, porque es a ella a quien le corresponde llevar la inmensa carga de un embarazo. 2-  En sentido social, porque se le reprocha más el desliz en el amor. Si te acuesta con más de dos hombres eres una prostituta, se dice socialmente. 3- En sentido judicial, porque el hombre es por lo general quien escribe, promulga y hace cumplir las leyes.  

Mientras que al hombre, esa misma sociedad, se encarga de aprobar su promiscuidad subterráneamente; es decir, que la sociedad tolera más la incontinencia del hombre que la liviandad de la mujer. Es un asunto de PODER. De aquí se deduce que: El hombre no es más infiel que la mujer porque  éste manifieste públicamente una desenfrenada e insolente dosis de libido con respecto a la mujer, sino que socio-culturalmente es menos castigado por los códigos moralistas establecidos por el mismo clan que crea e impone las reglas del juego, más la desventaja biológica del sexo femenino.

La Biblia, el Corán, el Ramayana son ejemplos de textos considerados sagrados e infalibles en sus respectivas latitudes y, no obstante, los mismos están viciados de un machismo abominable y caduco. Por su puesto, los autores de estos libros no han sido mujeres, sino hombres inspirados por sus intereses personales. Un ejemplo palpable:

La mujer adúltera

"Y se fue cada uno a su casa. Pero Jesús se fue al monte de los Olivos, y muy de mañana volvió al templo. Todo el pueblo venía a él, y sentado les enseñaba. Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron:

—Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el mismo acto de adulterio. Ahora bien, en la ley, Moisés nos mandó apedrear a las tales. Tú, pues, ¿qué dices?

Esto decían para probarle, para tener de qué acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en la tierra con el dedo. Pero como insistieron en preguntarle, se enderezó y les dijo:

—El de vosotros que esté libre de pecado que le arroje la primera piedra.

Al inclinarse hacia abajo otra vez, escribía en tierra. Pero cuando lo oyeron, salían uno por uno, comenzando por los más viejos. Sólo quedaron Jesús y la mujer, que estaba en medio.

Entonces Jesús se enderezó y le preguntó:

—Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?

Y ella dijo:

—Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: —Ni yo te condeno. Vete y desde ahora no peques más". (San Juan, 43:7:53 - 43:8:11).

Este es tan sólo un pequeñísimo ejemplo de cómo ha venido siendo tratada la mujer en todos los tiempos y en todas partes. En respuesta a este sistema discriminatorio y opresor, a través de los siglos, la mujer ha venido desarrollando un ilimitado conjunto de artimañas, subterfugios, tretas, tramas (un complejo mecanismo de autodefensa), para engañar y evitar ser objeto de sospechas, persecuciones, vejámenes y muy posiblemente la pena de muerte. A menudo se escucha a las mujeres decir que: el hombre es un perro en el sexo, porque no tiene límites para la infidelidad. Pero reitero, no es un asunto de perrería sexual en perjuicio del voto matrimonial, sino de permisividad social-cultural y desventaja biológica de un sexo con respecto al otro. Si fuera todo lo contrario, es decir, que a la mujer se le permitiera soterrada y socialmente la infidelidad, entonces los hombres no dejaríamos de gritarle a los cuatro vientos que la mujer es la criatura más sucia y arpía de todo el planeta. Siempre me he hecho la siguiente pregunta: ¿Le pegaría los cuernos el hombre a la mujer con la misma libertad e intensidad de siempre si fuera el hombre quien quedara embarazado y no la mujer?

Cuando a la mujer le pegan los cuernos, por lo general: llora en público, patalea, maldice, arroja platos, rompe fotos, descuartiza peluches, incinera cartas y tarjetas, y por su puesto si procreó con el hombre una criatura, arrastra con ésta a donde quiera que vaya, la cual luego tiende a utilizar como instrumento de desquite, inicialmente a través de una manutención de menores. En cambio cuando al hombre le ponen los cachos, éste es más susceptible ante la realidad vergonzosa de la infidelidad. El hombre tiende a: lloriquear en privado, se emborracha, gruñe, frecuenta con ímpetu los burdeles, urde un plan para quedarse con todo lo material, y como último recurso psicopatológico, asesina a todo a quien puede: a la infame mujer, al inocente hijo, al vecino que va a evitar la tragedia, y en ocasiones termina por suicidarse. Por lo general e irónicamente, el amante de la mujer queda vivo. Es importante resaltar que esta horripilante acción de criminalidad varía de persona en persona, según su capacidad de controlar las emociones y según sus intereses personales.  

 La vergüenza de ser señalado públicamente como cornudo, es uno de los grandes suplicios al que pueden someter a un hombre. El espíritu de un hombre tolera menos la vergüenza social de la infidelidad. He aquí la contradicción humana, puesto que, la misma sociedad que fomenta el ensoberbecimiento del hombre con respecto a sus actos de infidelidad, es la misma sociedad que se encarga de flagelarlo y hacerlo sentir popo de gallina cuando cae como víctima de la infidelidad. De ahí que, reitero, la vergüenza social es lo que generalmente impele al hombre a cometer actos criminales contra todo y todos lo que encuentra a su paso, tan sólo para tratar de limpiar un poco su nombre, su imagen de macho cabrío. Por su puesto, reitero, aquí prima la capacidad mental de cada persona, y su grado de controlar las emociones. No todo el mundo es igual.

En los siguientes párrafos pretendo resaltar algunas de las técnicas de autodefensa que ha venido optimizando el ser humano a través del tiempo en el campo de la infidelidad. Este individuo sofisticado en el arte del engaño amoroso, es una especie de CLON MEJORADO EN LA INFIDELIDAD.

 Advierto que, el presente artículo no pretende, bajo ningunas circunstancias, servir como manual  para enseñar al hombre o a la mujer a perfeccionar sus habilidades y estrategias para ser infiel a su pareja. Al contrario, debes acoger este texto como un inacabado manual para la autodefensa en pareja, para desenmascarar la farsa de tu pareja.

 Mi más sincera sugerencia es que nunca nadie cometa el crimen de la infidelidad contra su pareja, ya que, aparte de ser considerada una ofensa a la buena moral de los pueblos, es además, la razón principal de tantas personas frustradas y resentidas. No obstante, como no me cabe la menor duda de que por razones muy particulares, tanto éste como aquélla seguirán incurriendo en la infidelidad a diestra y siniestra, deseo compartir los que son para mí son, algunos comportamientos sospechosos de una persona infiel.

Es importante que se entienda que las siguientes estrategias renovadas en el individuo en cuestión, las presento tal y como son: cínicas y crudas. Para ser un pelín equitativo en cuanto al prejuicio social, tomaremos como protagonista de estas prácticas de tartufas al más infiel en cantidad, aunque no en calidad, al sexo masculino. Repito, lo que comparto aquí no pueden ser consideradas ni acatadas como sugerencias, sino como revelaciones de la psicopatología de un individuo que ha aprendido a optimizar el descaro de la infidelidad a ultranza.

Para darle cierta interactividad a la siguiente lectura, os presento la misma a modo de diálogo entre un interesado en mejorar sus habilidades de infidelidad, y el supuesto experto en la material del engaño amoroso, quien fungirá como el oráculo de los infieles.


"No hagas a otro lo que no quieres que hagan contigo"

Jesús de Nazaret



Las 14 técnicas de un infiel perfeccionado

 

Pregunta 1: ¿Qué tipo de amante me recomienda elegir para no levantar sospechas en mi pareja?

 Respuesta 1: La amante debe ser preferiblemente casada y si tiene hijos mucho mejor, ya que hay mayor probabilidad de que este tipo de mujer sea más discreta al respecto, puesto que la misma tendría más que lamentar y perder en caso de que se sepa la infame verdad. Además, con este tipo de mujer hay menos riesgos de que considere enamorarse de ti al nivel de un amor novelesco. Sus compromisos familiares la mantendrán a raya. En cambio una mujer soltera, no importa la edad, tiende a manifestar un marcado interés de conseguir una pareja permanente, especialmente la mujer de pocos atributos femeninos. La desesperación de contar con alguien como pareja permanente y el temor de quedarse sola en esta vida la harán cometer actos peligrosos en contra tuya y de tu matrimonio. La mujer joven que aún vive bajo la tutela de sus padres, siente un inmenso deseo de obtener mayor libertad familiar, por lo que cuando encuentra esa oportunidad (tú), maniobra de mil maneras para robarle a su rival (a tu mujer) lo que desea (a ti). Desde este punto de vista te conviertes para esa mujer en un verdadero collar de perlas. Importante: evita la abogada o la psicóloga, ya que sus conocimientos te pueden aplastar con gran rapidez.  Evita esta burrada.

La amante más adecuada aún es la que tiene dinero y no es profesional, y no porque te importe el dinero como lo hace un gigoló, sino porque de este modo no tendrás que utilizar tu propio dinero para los gastos de la escapada, sobre todo, no tendrás que utilizar tu tarjeta de crédito. Dicen que el Diablo no duerme, es decir que el día menos pensado tu pareja te puede revisar los vouchers de tu tarjeta de crédito, y entonces tendrás que rendirle cuentas de todo y con pruebas.

Algo más, es importante que manipules la mente de tu amante para que las cosas no se te salgan de las manos. Para empezar debes advertirle a tu amante las consecuencias terribles que podrían caer sobre ella, nunca sobre ti, si todo se llega a saber.

Descubre su debilidad, algo que a ella le importe mucho, y ataca ese punto de ella. Por lo general, si le mencionas lo que tú perderías si todo se llegara a saber, en el fondo, eso a ella no le importaría mucho, de hecho le estarías revelando tu punto débil. Nunca le reveles tus temores a tu amante porque en cualquier momento, cuando se canse de tu sexo, te podría asestar un  tremendo golpe. Recuerda que el que juega con candela se llega a quemar.


Pregunta 2: ¿Es buena idea usar mi propio carro para salir con mi amante?

 Respuesta 2: ¡Claro que no, tonto! No uses jamás tu propio carro para tu escapada. Existe una alta probabilidad de que un amigo o algún familiar de tu pareja lo identifique al vuelo, sobre todo en lugares sospechosos, por ejemplo entrando a un motel. Debes usar los servicios de un taxi, el cual, entre otras características, debe tener los cristales bien oscuros, y estar en buenas condiciones para que no se vaya a dañar en algún lugar comprometedor. Cuando llames a la base de taxi y te pidan el nombre, dale uno falso, ya que es probable que alguien que trabaje para dicha empresa de servicios de taxi, y quien conoce a tu pareja, asocie tu timbre de voz con tu nombre. Solicita que el chofer sea preferiblemente de edad madura, ya que éste tiende a ser más que una tumba para tales casos. Juventud es sinónimo de lengua floja. Una vez en el taxi, no entable conversaciones comprometedoras con tu amante. Hablen de asuntos de poco monta en vez, esto despistará al taxista, quien por lo regular lleva las orejas paradas como un radar, recogiendo cada chisme.


Pregunta 3: ¿Cuál es el mejor día y hora para ser infiel?

 Respuesta 3: Los días más comunes y corrientes, los días de trabajo y que sean a plena luz del sol. No elijas, para perpetrar la infidelidad, los días u horarios que son exclusivamente para la familia. Excluye también los días feriados.


La mayoría de actos de infidelidad se cometen de noche e ingenuamente los viernes, los sábados y los domingos, ya que por lo regular en estos días hay más dinero y tiempo. Por lo tanto, haz tú lo contrario. Elige en vez, un día común y corriente a plena luz del sol; esto alejará sospecha. Y si puedes maniobrar con el horario de tu trabajo, sin que esto llegue a perjudicarte, mucho mejor, ya que la excusa de que estabas en alguna diligencia laboral es muy creíble.


Pregunta 4: ¿Cuál es el mejor lugar para llevar a mi amante?

 Respuesta 4: El motel es por lo regular el lugar más apropiado para cometer tu infidelidad. No obstante, evita ir ese motel que está en boga, ya que el mismo es altamente frecuentado por titirimundati, y en el entra y sale de vehículos, alguien de vista 20/20 podría llegar a identificarte a ti y/o a tu amante. En este sentido, elige un motel que esté lo más retirado posible, si te es posible, uno que esté fuera de la ciudad. El motel es un lugar seguro para el pecado de la carne en comparación con la casa de un amigo, o peor aún, la casa de tu amante o la tuya misma. No cometas este terrible error. Una de las ventajas del motel es que no tienes que preocuparte en limpiar la escena del crimen. Una cosa más, no seas descarado y tacaño y no te quedes en los montes con tu amante, además te expones demasiado al peligro.

Paga el precio de tu desfachatez o haz que ella lo pague. Un gigoló es un verdadero artista del chantaje.


Pregunta 5: ¿Debería vestirme bien el día que vaya a salir con mi amante?

Respuesta 5: No, ese día no te acicales ni te emperifolles para salir a tus aventuras amorosas. Esto obviamente te delatará en gran manera. Ve vestido con ropa normal, como la que usas para jugar dominós con tus amigos. No te perfumes. Ponte una ropa interior ya usada.

Es obvio que cuando tu pareja vea que te estás poniendo una camisa de salida, te preguntará: Fulano, ¿Y esa camisa? Por su puesto, que tú tendrás que dar una detallada explicación al respecto, de lo contrario empezarás a levantar sospechas. La sospecha es como un iceberg, que muestra poco de su masa en la superficie, porque abajo es que está la inmensa mole destructiva. Evita el absurdo complejo de Titanic.

Es posible que al ir a tu cita sátira, como es de esperarse, aunque la pases bien con tu amante y no te descubra tu pareja, quedará la  espina de la duda clavada en lo más profundo de la mente de tu pareja. Y este sería el principio del fin. Tu Gólgota. Tu guillotina. Nunca subestimes al enemigo por pequeño que luzca.


Pregunta 6: ¿Qué debo hacer con mi celular ese día? ¿Lo dejo en casa a propósito? ¿Lo apago?

Respuesta 6: El celular es el GPS de los matrimonios, por lo que debes llevártelo  a donde quiera que vayas. Nunca lo apagues, ni tampoco lo deje sólo una vez en la habitación del motel, al igual que tu billetera, debes salvaguardarlo de tu amante, ya que de manera intencionada puede jugarte sucio.

Ah,  siempre que te llame tu pareja contesta la llamada. Al recibir la llamada, finge estar alegre de escuchar su voz. Pregúntale por tu hijo, el hijo de ambos (si hay uno). Dale órdenes precisa sobre esto y aquello. No gaguees ni titubees al hablar. Haz que tu sonrisa sincera se escuche del otro lado del auricular. Si por alguna razón ella decide terminar la conversación, hazte como si no deseara que terminase el diálogo. Todo esto la despistará en sumo grado.

Recuerda, el celular se ha convertido sin necesidad de que tenga un Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés) en un perfecto rastreador y aguafiestas de oportunidades, por supuesto, si no tomas las medidas de lugar. Otra cosita, por favor, no saltes con las siguientes súper estúpidas y ultra quemadas excusas: Que se le acabó la carga a la batería, que no había señal por allá, que el volumen estaba muy bajito… y un montón de burradas más. Ese es un cuento muy achicharrado. El uso de las costumbres delata.


Pregunta 7: ¿Debo darme una buena ducha después de hacer el amor con mi amante?

Respuesta 7: Por supuesto. ¿No pensarás llegar a tu casa hediondo a sexo? Sin embargo, evita lo siguiente: Usar jabón para darte una ducha, sobre todo el jabón de olor. Los olores delatan. No consumas bebidas alcohólicas, ya que, aunque cepilles bien tus dientes y mastiques chiclets o clorets la sustancia verdadera del licor está realmente en el estómago. No te mojes el pelo ni te peines demasiado al abandonar el motel, recuerda de donde vienes (del trabajo), y el que llega del trabajo tiene un aspecto un tanto sudoroso y desaliñado. Algo más, si vas a comer algo, que sea muy poco. ¿Por qué? No seas zonzo, el hombre que llega de trabajar, llega a la casa con hambre. No te delates tan fácil.


Pregunta 8: ¿Qué debería tomar en cuenta antes de llegar a mi casa después del acto infiel?

 Respuesta 8: Antes de llegar a tu casa, debes borrar la mínima evidencia que pueda delatarte: Rastro de pintalabios, un arete en tu bolsillo (a veces la amante nos juega sucio), una nota con un mensaje comprometedor o con un número telefónico, hebras de cabellos sospechosos. Tapa cualquier moretón en tu cuerpo. Si por descuido o arrebato del momento tu amante te hace el famoso chupón en el cuello, no lo medites mucho, es hora de urdir una escena un tanto melodramática: rasga tu camisa, quítale algunos botones, marca los dedos de tus manos en el cuello, y llega a casa enojado y diciendo que vas a matar a ese desgraciado. ¿A quién? A quien te hizo el moretón y con quien luego te fuiste a los puños. Los detectives dicen que en todo crimen cometido hay siempre un intercambio de evidencias entre el criminal y la víctima. De cualquier modo, no hay crimen perfecto, el criminal siempre deja alguna huella en la escena del crimen. Aleja al diablo y alejará sus candelas de ti.

 

 

 

Pregunta 9: ¿Cómo debería comportarme con mi pareja en el momento de llegar a casa?

 Respuesta 9: Cuando llegues a tu casa, no cometas el gravísimo error de comportarte como la gran mayoría: nervioso. Es como el niño que roba comida de la alacena o de la nevera, al cual los nervios lo traicionan y se delata. Haz lo contrario de lo que hace esa gran mayoría de gallinas turulecas. Llega a tu casa como un día normal, pero desde luego con un rostro ufano (por lo bien que dizque te fue en el trabajo). Controla tu lenguaje corporal lo más que puedas. Relaja tus nervios.

Todo tu cuerpo se puede convertir en un detector de mentira, o mejor dicho, en un proyector de mentiras. La mirada es el espejo de lo que sientes en ese momento. No desvíes la mirada. Mira fijamente. Clava tu pupila en la pupila de tu pareja y transmite esa seguridad de un hombre totalmente entregado al matrimonio. La respiración es la voz de lo que a grito te quiere obligar el subconsciente a decir, contrólala. No te rasques ni la cabeza, ni la nariz, ni la cien al hablar, porque esto es un signo vital de nerviosidad. Deja las manos tranquilas, no te las amases. Si no puedes controlarlas, mételas en tus bolsillos. No hagas rollitos con tus cabellos. No tamborilees la mesa con los dedos. No columpies las piernas. No martilles el piso con tus zapatos.

No hagas nada que indique que estás nervioso. En vez de todo esto, tararea una canción. Saluda a tu pareja con un buen beso. Ve a la nevera y come algo. Recuerda, vienes hambriento de tu trabajo. Háblale a tu pareja de algo fútil. Quéjate un poco del mal tiempo, de las facturas del consumo eléctrico y del consumo de agua. De la corrupción de los funcionarios del país. Y luego haz un chiste de todo esto. Se supone que ese eres tú: un tipo que ama a su esposa, pero que se queja un tanto de las barbaridades de este mundo, pero sin perder su sentido común. 




Pregunta 10: ¿Qué debería hacer al rato para que todo siga pareciendo normal?

 Respuesta 10: Después de una buena ducha para rematar cualquier asomo de una potencial sospecha, hazle el amor a tu mujer como un potro salvaje. Como el primer día. ¿Qué de dónde sacarás fuerzas? No lo sé, lo que sí sé es que si en los próximos treinta minutos no le haces el amor a tu mujer y no ofrendas una buena cantidad de tu esperma en su depósito, hay una gran posibilidad de que empiece a sospechar de ti. Así que sacas de tu alma el último aliento posible: bésala, desnúdala, arrójala en la cama, dile lo mucho que la amas, y socávala como un verdadero amante. Finalmente haz que salga de ti, como un geiser frenético, la savia de la prueba contundente de tu amor hacia ella: tu semen, el cual siempre debe ser depositado dentro de ella, ya que si lo haces afuera, el mísero chorrito que expelas de ti será tu ticket seguro al divorcio. No te sientas mal por esto, ya que es posible que ella esté haciendo lo mismo contigo. ¿Quién sabe?


Pregunta 11: ¿Qué hago si de repente a mi mujer se le ocurre hacerme una extraña pregunta relacionada con infidelidad?


 Respuesta 11: Si antes de que se dé la técnica 10, tu pareja insinúa algo al respecto, es hora de ponerte la máscara de la ignorancia; es decir, contéstale la pregunta con otra pregunta ultra cándida. ¿A qué te refieres, cariño? Aquí debes utilizar el sobrenombre conyugal que siempre utilizan: more, negra, cariño, amor, mi piojito… Nunca menciones el nombre de tu pareja ni mucho menos el apellido, ya que esto manifiesta claramente que te estás poniendo a la defensiva, que es lo mismo que delatarse. Recuerda que si ya llevas un buen tiempo conviviendo con tu pareja, ella ya debe conocer tus desnutriciones mentales y truquitos a la perfección.  En este nivel conversacional, el diálogo debe convertirse en algo muy ambiguo, por lo que debes mantener un paralelismo de anfibología a la altura del caso, es decir, hablar con palabras equívocas, pero en un tono de voz tan firme y franco que demuestre el grado de tu afectada sinceridad. Contéstale cada pregunta a la misma velocidad del interrogatorio. Recuerda que te empiezas a delatar cuando tu capacidad de responder se ralentice, es decir, se haga más lenta y titubeante. No te dejes acorralar por ninguna pregunta. Para lograr esto, debes enfocarte en la batalla verbal, si metes en tu cabeza otra cosa que no sea contestar hábilmente las preguntas, estarás más que acabado al final. La duda es como la mancha de agua que se forma en el techo, una vez aparece, es difícil de borrarla. Debes pintar bien tus palabras para poder borrar la mancha (duda) que se asoma en la mente de tu pareja. Sé meticuloso con los adjetivos, ya que en este nivel de sensibilidad cualquier vocablo se puede malinterpretar. No dejes la conversación a media, incita a que se continúe el diálogo hasta que todo quede (más o menos) aclarado. ¿Ya has visto la película El abogado del Diablo? El mejor amigo tuyo podría ser ese fiscal embrujado que se encargará de destruirte por todos los medios, quizás para quedarse con tu esposa, tal vez para verte caer. La envidia se manifiesta a través de las más pintorescas de las situaciones. Copia de esto.     


Pregunta 12: ¿Qué hago si mi pareja se deja de rodeos y me acusa abiertamente de serle infiel?

  Respuesta 12: Si la técnica 11 no arroja resultados positivos y en vez de esto lo que surge es una directa acusación de infidelidad, entonces es hora de cambiar de máscara y ponerse la máscara del abogado defensor. Miente. Sé fiel a esta frase: Nunca te sería infiel. Mantente firme en tu NO, NO HE HECHO TAL COSA. Nunca ceda. Nunca dés tu brazo a torcer. Pero debes defenderte con tal convicción que hasta el mismo Dios que todo lo vio, dude de tu culpabilidad. Jura, si es posible, con la mano derecha puesta sobre la Biblia, de que nunca has hecho tan infame acto. Primero que se acabe el mundo y todo lo que existe en él, a que llegues a declararte culpable. Mientras te defiendes con uñas y dientes, finge estar ofendido con semejante ultraje a tu integridad moral. Hazte el agraviado, la víctima. Actúa siempre a la altura de la acusación, en consonancia con la duda del otro. Pulveriza la verdad con el poder de tu histrionismo hasta hacer que la verdad parezca mentira, y la mentira parezca verdad. Si finalmente tu pareja decide acabar la relación, para siempre, al menos le dejarás clavada la más terrible de las dudas en lo más profundo de su subconsciente; por lo que toda la vida se la pasará mortificada de si realmente le fuiste infiel o si ella fue demasiada injusta contigo.

Pregunta 13: ¿Qué debo decir si mi pareja menciona el nombre de mi amante y sostiene que con esa persona es que yo le he sido infiel?

 

 Respuesta 13: En ese nivel acusatorio, si tu pareja menciona seriamente el nombre de la usurpadora de cariño, de esa ladrona de marido, tu amante, es hora de convertirse en un verdadero traidor. Ultraja a tu amante sin reparo. Enumera las razones por la cual ni por asomo pensarías en serle infiel a tu pareja con semejante persona. Saca a la luz los defectos y vicios de la amante –aunque en realidad no tenga tales defectos y vicios-. No temas en hacer una lista de los defectos y vicios que a tu pareja no le gustan de una persona, e incluye los defectos y vicios que te causan asco a ti como persona. Por ejemplo, que aquella persona le gusta consumir alcohol o droga, que sufre de halitosis, que tiene sobaquina, etc. Cárgale a tu amante todos estos defectos y vicios. Y hazle saber a tu pareja que si remotamente un día pasara por tu mente la  proterva idea de ser infiel, no sería con ese esperpento de persona con la cual te quieren involucrar. Y dilo con tanta frialdad y tanta infalibilidad que si tu amante misma estuviera presente en el momento de decirlo, hasta ella misma llegase a creer la injuria.

En adición a esto, culpa a alguien de semejante acusación, preferiblemente del sexo opuesto, ya que esa misma persona utilizarás como conejillo de india para tu más terrible y macabra acusación: esa quien me acusa de ser infiel, esa misma persona ha estado enamorada de mí desde hace tiempo. Y si es un hombre, entonces que el dardo crítico se dirija a tu misma pareja, es decir, revela firmemente que esa persona que te acusa de infidelidad lo hace con el propósito de separarte de tu pareja, porque él mismo está enamorado de tu esposa, por alguna razón sospechosa. Haz, pues que todos tiemblen, duden y se queden absortos con tus inventadas revelaciones.



Pregunta 14: Finalmente, ¿qué debo hacer si mi pareja me atrapa con las manos en la masa, siéndole infiel?

Respuesta 14: Si tu propia esposa te atrapa infraganti con tu amante, no lo dudes, niega que lo haces por amor a la amante, sino porque no sabías lo que hacías. Porque estabas confundido y por causa de todos los problemas del matrimonio. Haz que toda la culpa recaiga en tu pareja. Menciona las razones (tus razones), por la cual tú te viste impelido a romper el voto matrimonial. Di que ya el sexo de ella (de tu esposa) era muy diferente a lo que era al principio. Di que las atenciones y consideraciones en el hogar no son ni sombra de lo que eran antes. Di que su actitud (de tu pareja) llegó a ser tan indiferente e hiriente que hizo  derrumbar, como un castillo de naipes, todas tus ilusiones y sueños en el matrimonio.  Y finalmente revela de manera sincera, aunque sea un gran embuste, que lo hiciste porque era tu justa venganza de lo que ella te había hecho a ti en semanas pasadas con alguien más, traicionarte con otro hombre. De este modo ella no se quedará con la victoria de la mujer fiel y abnegada y tú con la mancha de ser catalogado de un esposo malo, despiadado e infiel.


(No puede ser bueno aquél que nunca ha amado.

Miguel de Cervantes)

 

 

 

Santiago de los 30 Caballeros, Rep. Dom., 18 de agosto, 2009

10: 30 p.m.





Anexos: un cuento para reflexionar.


            Tengo algo que confesarte

Jhovanny Marte Rosario

11 de noviembre de 2007

1: 13 p.m.




 

 

El incienso y las dos velitas se extinguían de a poco, a la vez que embargaban de sus aromas peculiares toda la habitación. Una botella de champán francés yacía de costado en la hielera. Ella y él se miraban de vez en cuando con los rostros ariscos.

Él se levantó del sofá, caminó de aquí para allá y de allá para acá, perturbado, mientras ella lo observaba recelosa, acomodada en su almohada, la cual había  adosado a la pared. Él se detuvo a unos centímetros del lecho, asió un balaustre y tras un hondo suspiro de hastío dijo:

–Lucy, tengo algo que confesarte.

Ella lo miró de refilón, mientras alisaba su larga cabellera azabache, tomó uno de los peluches que adornaban el nido nupcial, lo contrajo contra el pecho y conminó, borracha de ansiedad:

–¿Qué es, Armando? Dímelo. No te quedes callado.

Bueno… tú sabes, Lucy que yo a ti te agradezco mucho y bueno, tú y yo hemos convivido casi un año, pero a veces la gente se equivoca, ¿comprendes?

–No, no comprendo nada. ¿Qué es lo que tratas de decirme, Armando? Habla.

–Bueno, mira, Lucy tú… tú eres una mujer que no mereces que te engañen y bueno, yo no quiero herirte…

–¿Herirme con qué, Armando? Dime. ¿Herirme con qué?

–Herirte con la mentira, Lucy. Mira, una vez tú me dijiste que si yo me llegaba a enamorar de otra mujer, que fuera un hombre y te lo dijera con toda sinceridad, que tú lo comprenderías, porque amar no es un asunto obligado, sino voluntario. ¿Recuerdas?

–Sí, lo recuerdo perfectamente, Armando. ¿Y? ¿Qué pasa? ¿Tienes otra mujer?

–Bueno…te dije que no quería herirte, pero debo confesártelo ahora porque mañana podría ser peor… Sí, tengo otra mujer. Por lo tanto, ya lo tuyo y lo mío no tiene sentido que sea. Espero que me perdones, Lucy y que no me llegues a odiar por todo esto.

Ella se incorporó de la cama, se colocó de espalda a él, frente a la ventana, dejó escapar un suspiro y señaló:

–Ya lo venía venir, Armando. Sabía que esto ocurriría algún dia porque ya lo nuestro se había convertido en algo monótono. Algo sin sentido. Un hastió. La copa  del vino de nuestro amor ya se ha agotado.

Ella enmudeció como si estuviera un nudo en la garganta. Él se aproximó a ella, intentó acariciarle el hombro derecho, no obstante, se resistió y no lo hizo. Se supo de perfil y comentó:

  –Yo… yo, Lucy te agradezco mucho lo que…

–¡No hay nada que agradecer, Armando! No me agradezca nada que convivir con alguien bajo el mismo techo no es un favor, sino un acto voluntario. Mira, no lo prolongues más. Haz tus maletas y vete de una vez.

–Mis maletas ya están hechas. Sólo te esperaba para decirte la verdad y despedirme.

–Entonces, acaba de retirarte, Armando y olvídate de lo demás.

Una ráfaga de viento frío se infiltró por la ventana, la cortina de tul acarició juguetonamente el rostro de ella, una vela se apagó de repente, sobre el tejado un gato maullaba de manera insistente. Una llovizna leve empezó a caer. La noche avanzaba. Él, por su parte, sacó dos maletas del armario y cuando ya se disponía a franquear la puerta, ella se volvió a él e inquirió:

–Antes de irte, Armando quiero que me digas cómo se llama ella. ¿Quién es ella?

Él se detuvo en seco, de espalda a ella, y de refilón preguntó:

–¿Es necesario eso?

–Sí, tengo derecho a saberlo. Dime, ¿Quién es ella?

–Eh…Bueno, no sé como lo vayas a tomar, Lucy, pero… bueno de cualquier modo te ibas a enterar. Te lo diré, pero espero que no me vayas a odiar por ello. Tú sabes que en el corazón nadie manda.

–¿Quién es ella, Armando?

–Cintia.

– ¿Mi hermana?

Pues sí, ella es la mujer a quien amo ahora. La que roba mis sueños. Y bueno, espero que no vayas a hacer un espectáculo de todo esto. Además espero que no me guardes rencor. Lo siento, Lucy, no lo tomes a mal, pero nosotros nunca debimos casarnos. Nunca.

–No hay nada que perdonar, Armando ni nada que lamentar. Somos adultos. Y bueno, ya que estamos en confesiones. Ya que nos estamos quitando las máscaras…Yo también tengo que confesarte algo…

–¡No me vengas ahora que estás embarazada! –Exclamó él, al dejar caer las maletas, angustiado. Ella volvió sobre sus pasos y se sentó en el taburete frente al espejo del tocador y sin subir el rostro expresó:

–No, Armando. No estoy embarazada. Es algo similar a lo tuyo.

–¿A qué te refieres, Lucy? Dime.

–Yo también me he enamorado de alguien de tu familia.

–¡No me digas que te has enredado con mi hermano!

–No, Armando. Nunca me ha gustado, Raúl. No me gustan los hombres de tan poca edad. No tienen experiencia en nada.

–Entonces, ¿de quién te has enamorado? ¿De mi padre? ¿De mi tío? ¿De mi primo?

–No. De ninguno de ellos.

–¿Entonces de quién diablos?

–Bueno, De… de Elizabeth…

–¿De mi hermana? ¿Mi hermana es una lesbiana? ¿Ustedes son lesbianas? ¡Mierda!

Y yo que te confesé todo esto con buenas intenciones.

–¡No juzgues, Armando! Además, déjame recordarte que de buenas intenciones está empedrado el camino al Infierno. Mira, es mejor que acabes de irte. Ya no vale la pena seguir con toda esta farsa.

Él se acercó a ella como con intenciones claras de golpearla. Ella se levantó, ágil, sacó una pistola de la gaveta y apuntándole al pecho, agregó:

"Para el gusto se hicieron los colores, Armando. Nadie es dueño de nadie en este mundo de pecados. ¡Vete ahora o te mandaré justo al infierno! Ya me conoces.

Él se arredró (ya conociéndola). Volvió sobre sus pasos, tomó sus maletas, se colocó bajo el dintel de la puerta y farfulló: 

–¿Mi mujer y mi hermana, amantes de ti? ¡Santo Padre, este mundo está cagado!

Cuando él acabó de irse. Ella tomó su móvil e invitó Elizabeth a pasar la noche juntas, luego colgó. Tomó la botella de champán, la puso a la altura de la cara y sentenció:

–Me daré gusto mientras dure esta vida.

Una poesía para meditar

 

No te guardo rencor

Jhovanny Marte Rosario

2004




No /no mujer/ no te guardo rencor;

Porque al final de todo/ en el juego de los infieles;

Quien perpetra el desliz/ pone a su corazón/ más hieles;

Que al paso de los años afloran como estela de dolor


Ya ves mujer/ no te guardo rencor.

Porque contigo/ sólo buscaba placer y arrebato;

Me dolió poco tu perfidia/ porque sólo te quería, para un rato;

Y eso/ lo delataban mis caricias sin amor...


No te guardo rencor...

Aunque no niego/ que por el exceso;

Me estaba acostumbrando/ a tu hedonista sexo;

Pero nunca pasó de ser; un nectario fervor...


Y palabra de hombre/ que no hablo con despecho;

Aunque el mundo piense/ que por ti; me rajaré el pecho;

No, mujer/ ni sueñes con eso/ porque aunque fue muy agraz;

Fuiste sólo en mi universo/ una estrella fugaz...


¡Ah!, Y descuida mujer/ que ante el Tribunal Celestial;

Seré tu abogado defensor/ porque todo no fue sepulcral.

¡Sí! le pediré al Señor con paciencia,

Perdonadla, Señor, ¡aunque sea /una sinvergüenza!







 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 






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¿Por qué muere el amor?

por Jhovanny
sábado, 04 de septiembre del 2010 a las 04:02
guardado en

¿Por qué muere el amor?

 

Manual Práctico Para Terrícolas Confundidos

Jhovanny Martes Rosario

 

 

"No es el amor quien muere,
somos nosotros mismos".

 Luis Cernuda

 Introducción


Si me preguntaras: - ¿Por qué muere el amor entre dos personas?Indeciso

Yo te contestaría: -Bueno, para poder responderte esa pregunta y llegar a algo más o menos parecido a la verdad, primero debes contestarte de manera sincera (en tu mente) la siguiente pregunta: ¿De qué realmente te enamoraste de fulanito y de qué verdaderamente fulanito se enamoró de ti?  

Responde por ti, no por fulanito, porque cada cabeza es un mundo y todos guardamos secretos inconfesables en la vida. Secretos que se van con nosotros a la tumba. Esto significa que tanto tu malicia como tu bondad, en el fondo, sólo tú las conoces a la perfección. Así es el mundo, un teatro.  

Ahora, lee las siguientes razones por las que el amor muere en pareja, y luego encierra en un círculo (en tu mente) la respuesta (tu respuesta) que más te pegue a ti. Recuerda, no pienses por fulanito, sino por ti, ya que de fulanito sólo puedes suponer cosas, nunca establecer verdades absolutas. Repito, cada cabeza es un mundo, y todos los mundos no son del mismo tamaño ni son todos habitables. ¡Selecciona la(s) letra(as) que más identifiquen tu caso! Recuerda, es sólo entre tú y tu conciencia.

 

Yo:

A)     Me enamoré del amor. = De su forma de ser, de su persona, de su psicología especial, de su filosofía de vida, de su no sé qué. Un amor loco como el de Romeo y Julieta.

Nota del autor: Romeo y Julieta eran jóvenes, casi de la misma edad, no eran millonarios, y según la historia, eran personas de buen corazón. Decidieron acabar con sus vidas para demostrarle a la sociedad materialista que su amor era verdadero.  

 

B)     Me enamoré de su físico. = De su belleza corporal, de su sensualidad, de su sexapil. Un amor aparente como el de Sansón y Dalila.

Nota del autor: Sansón era un hombre musculoso, con una fuerza descomunal y aparente de rostro, un tanto moralista y patriota. Dalila era una mujer de una belleza física fresca, ambiciosa y tramposa. Con palabras melosas y caricias fingidas le sacó el secreto de la fuerza de Sansón y una vez que caído en manos de los filisteos pereció con ellos bajo una mole de piedras. Sansón quería demostrar su fe en Dios. En Dalila no hubo remordimiento por su vil traición.

 

C)     Me enamoré de su sexo. =De su forma de hacerlo, de sus posiciones en el acto sexual, de su lujuria, de sus arrebatos carnales.  Un amor lascivo como el de Porfirio Rubirosa y Flor de Oro.

Nota del autor: Porfirio Rubirosa fue un playboy dominicano. Según sus amantes, maestro del Kama Sutra, caballeroso y gozador. Como todo un Don Juan su deporte preferido era conquistar mujeres, pero no a cualquier mujer, sino a la mujer bella y rica. No era dado a las famosas cougars (mujeres entradas en edad y con dinero). Por su parte Flor de Oro, hija del tirano Trujillo, fue una mujer de falda ligera, mega diva, un prototipo de latin lover con característica de ninfómana (adicta al sexo a grandes proporciones). Se casó 8 veces y todavía quería más.   

 

D)    Me enamoré de la ilusión. = De los sueños de Hadas, de los cuentos de príncipes con princesas, de la fantasía que embriaga el alma. Como el amor platónico de Don Quijote y Dulcinea de Toboso.

Nota del autor: Don Quijote fue un personaje soñador, alocado y justiciero. Dulcinea de Toboso fue simplemente una figura ficticia en la mente de Don Quijote. Para Don Quijote Dulcinea era una mozuela de belleza sin par, virtuosa y de buena mano para salar carne de puercos. En la historia, Dulcinea ni siquiera supo que Don Quijote la amaba con locura sin par.  

 

E)      Me enamoré de su dinero. = De su posición social, de sus propiedades, de lo material, del beneficio económico que le podría sacar a la relación. Un amor interesado como el de Nerón y Claudia Actea.

Nota del autor: Nerón fue un emperador romano tiránico, mujeriego, placentero, jactancioso y cruel, pero con gran poder económico. Claudia Actea fue una esclava liberta: bella, joven y materialista. Claudia sólo pudo ser amante de Nerón porque por sus venas no corría sangre real, pero logró gran parte de sus objetivos materialistas.  

 

F)      Me enamoré de mi complejo de patito feo. = De tu miedo a quedarte solo por tu supuesta desventaja de edad, o por tu  físico poco agraciado o por tu pobreza. Aunque a veces, se da que eres poco atractivo físicamente, pero tienes dinero. Un amor por pena como el de La Bella y la Bestia.  


Nota del autor: Bella era como lo dice su nombre, bella, además de joven, humilde, afable y misericordiosa con los demás.  La Bestia era como se deduce de su nombre, feo, gruñón, manipulador y oportunista, pero con poder. Bella rechazó todas las pretensiones amorosas de La Bestia, obviamente porque no era físicamente atractivo. Pero un día al verlo casi morir le dijo que sí se casaría con él. ¿Amor por pena?

Expuesto todos los puntos de arriba, creo que ahora estarías en posición y quizás en disposición de conciencia para contestarte tú mismo la gran pregunta de todos los siglos: ¿Por qué muere el amor entre dos personas? Pero sea cual fuere tu motivo de tu interés por alguien, es bueno recordar que, entre otras razones universales por igual válidas, éstas que expresaré ahora son comunes entre los terrícolas.

 

El amor muere entre dos personas:

 

  • Por la falta de atención: Si tienes algo debes dedicarle tiempo, debes darle calor del bueno, debes estar ahí como un watchman, velando los anhelos del amante. Porque al igual que un recién nacido que muere si la madre no lo atiende, así es el amor de bebé. Por eso dicen que EL AMOR ES LO MÁS EXIGENTE DEL MUNDO, O TODO O NADA.

 

  • Por la monotonía tácita en la relación: Es normal que toda relación entre en un trance de aburrimiento. Sin embargo, dejar que las cosas continúen aburridas, quedarse de brazos cruzados, no hacer nada por inyectarle vida a la relación, es el pasaje más seguro a la muerte irreversible del amor. Por ejemplo: te levantas, te bañas, te vas al trabajo, regresas a la casa, te bañas, tienes sexo con tu pareja, y te duermes. Algunas veces visitan a los familiares tuyos o los familiares de ella, cuando no visitan a un(a) amigo(a), o peor aún, a ustedes lo van a visitar. Pero pasado eso, vuelves a repetir la misma dosis de aburrimiento. Y todo se convierte en rutina, costumbre, un ciclo vicioso de cosas aburridas que a la larga, como un virus canceroso, mata el amor. Porque, repito, EL AMOR ES LO MÁS EXIGENTE DEL MUNDO, O TODO O NADA.

 

  • Por la falta de innovación: Amar es un arte, y aunque no todos somos artistas, tenemos la ventaja de que somos criaturas que aprendemos a través de la imitación, por lo tanto no hay excusas para no lograr ser creativos en el amor. Así, en vez de esperar la fecha de cumpleaños de tu pareja para darle un regalo, dáselo en cualquier otro día y en público. Eso nunca se olvida. El punto es hacer algo creativo, impactante, nuevo. Variar el sazón.  Porque como ya repetí, EL AMOR ES LO MÁS EXIGENTE DEL MUNDO, O TODO O NADA.  

 

  • Por falta de libertad: La razón por la que muchas personas consideran que tener una relación amorosa, y más aún, casarse es un tipo de cárcel voluntaria, es porque la inmadurez y dictadura de muchas personas así lo han provocado a través de los siglos. Así el prototipo de Trujillo en miniatura le pone un cerco a la otra persona, como si fuera parte de su ganado vacuno. A una vaca, el dueño la cerca y  le echa una soga al cuello para vigilarla, pero al ser humano no puede ser, el ser humano es libre por naturaleza y por gracia divina. Pueda que una dictadura matrimonial dure y haga sufrir a quien la padece por un tiempo, pero tarde o temprano, a esa dictadura sin causa la tumban. Porque "No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.", Y porque EL AMOR ES LO MÁS EXIGENTE DEL MUNDO, O TODO O NADA. 

 

  • Por la falta de cortesía: Lo más parecido a una relación de pareja es un restaurante donde, según la calidad del servicio que se brinde, o se hace famoso y próspero, o crea mala fama y colapsa. ¿Recuerdas los primeros días cuando solías enamorar a tu pareja de ahora? ¿Cómo lograste el favor de su amor? ¿Con groserías y rudezas o con el buen trato y  palabras dulces y amables? La respuesta todos la sabemos. ¿Sabéis por qué? Porque EL AMOR ES LO MÁS EXIGENTE DEL MUNDO, O TODO O NADA.

 

  • Por falta de sinceridad: El diálogo abierto y sincero es fundamental entre la pareja. Tenerse confianza para tratar temas delicados es crucial para la salud de la relación. Por ejemplo, perenceja siente que mengano ya no es el mismo de antes porque ya no es tan detallista y amoroso como solía serlo un tiempo atrás. Pero por, quizás, no ofender  a mengano, perenceja calla su sentir y se convierte en mártir de su propio silencio. Y cuando tiene el chance de expresarse en torno al tema, lo hace, pero no dice lo que siente, miente, porque dizque "una mentira piadosa es mejor que una verdad que duela". ¡Basura! La sinceridad es vital para, o arreglar una situación o tomar una medida drástica para salir de ese dolor de cabeza.  Porque EL AMOR ES LO MÁS EXIGENTE DEL MUNDO, O TODO O NADA.

 

  • Por falta de trabajo en equipo: Una relación de pareja se parece mucho a una sociedad de empresa, la cual para tener éxito financiero, los socios deben reunirse con frecuencia para planificar esto, para tratar esta situación, para corregir los errores y, por supuesto, para reconocer el esfuerzo que está realizando el  equipo en esto o aquello. Demos un ejemplo común en los matrimonios: Cuando una pareja trabaja logra traer a la casa dos cheques. Si en vez de poner esos dos cheques en la mesa para decidir cómo se asumirán los gastos y deudas del hogar, la mujer excluye su dinero y le echa toda la carga al hombre, créanme, por mucho amor que exista en esa relación, algún día se irá a pique irremediablemente. Es vieja la frase aquella que dice, "la unión hace la fuerza", pero muy práctica. Y es que  EL AMOR  ES LO MÁS EXIGENTE DEL MUNDO, O TODO O NADA.

 

  • Por falta de compromiso sostenido:  El compromiso abarca muchas facetas en una relación de pareja. Por ejemplo: compromiso con llevar una vida sana, lejos de los vicios. Compromiso con respetar el pacto de amor mutuo, lejos de la infidelidad. Compromiso con el deber de comportarse con madurez en la relación, cero actitudes de Peter Pan, es decir, evitar el complejo de adolescente eterno.  Ya que  EL AMOR  ES LO MÁS EXIGENTE DEL MUNDO, O TODO O NADA.

 


Nota del autor: Este artículo está incompleto porque le falta una última opinión: LA TUYA. Exprésate pues con plena libertad y complétalo en las líneas de más abajo.

 

El amor entre dos personas muere por: ______________________________________

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3 de septiembre, 2010

 New York, USA

El autor

 

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Si te hubiera conocido ayer

por Jhovanny
viernes, 27 de agosto del 2010 a las 04:30
guardado en

Si te hubiera conocido ayer

Jhovanny Martes Rosario

27 de diciembre de 2008

8:45 a.m.

 

 

Si te hubiera conocido ayer,

Ayer / cuando aún era ingenua la piel,

y tú todavía creías en hadas,

y nuestras vidas no eran tan complicadas.

 

Si te hubiera conocido antes,

cuando todavía eran los ensueños abundantes;

y eran inmaculadas las alas del amor,

y se besaba con pasión y furor.

 

Si te hubiera conocido en el pasado,

cuando aún no tenías a nadie a tu lado;

y  todavía se musitaba el amor al oído,

 y no estaba el corazón tan dolido.

 

Sí.

Si te hubiera conocido tan solo unos años atrás,

y no te hubieses enredado con alguien más,

quizás hoy no hubiese tenido el pecho tantas llagas,

ni hubieran sido nuestras vidas tan desgraciadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿cómo lograr la felicidad plena?

por Jhovanny
martes, 24 de agosto del 2010 a las 07:32

 

¿CÓMO LOGRAR LA FELICIDAD PLENA?

 Jhovanny Martes Rosario

   

 

"No es más rico quien más tiene,

 sino quien menos necesita."

Anónimo

 

Introducción

 

Si en algo estoy totalmente de acuerdo con los psicólogos es en aquello de que la FELICIDAD ES UN ESTADO MENTAL, pero es un estado que como el vaivén de la ola, viene y se va, y vuelve y vuelve. En ocasiones hacemos que esa ola se quede en nuestra playa, otras veces hacemos que no vuelva nunca más. Y efectivamente es así por las siguientes razones reales:

 

  1.       Hay quienes lo tienen todo materialmente hablando y no son felices.
  2.       Hay quienes se la pasan leyendo el libro sagrado de su preferencia (La Biblia, El Corán, cualquier otro), oran, meditan, se la pasan metido en el templo y no son felices.
  3.       Hay quienes han obtenido muchos logros personales en la vida y no son felices.
  4.       Hay quienes tienen muchos talentos y habilidades personales y no son felices.
  5.       Hay quienes leen y requete leen una pila de libros de superación personal y no son felices.
  6.       Hay quienes recurren a brujos, adivinos, hechiceros, gurúes, oráculos en busca de una respuesta para obtener la felicidad y no logran sencillamente ser felices.
  7.      Hay quienes son felices en apariencia, pero no son más que eso, apariencia. No son felices.
  8.     Hay quienes tienen poco de lo mencionado arriba y son más o menos felices, pero todavía no son felices.
  9.     Hay quienes entienden perfectamente cómo ser felices, pero no pasan de las teorías y no llegan a ser felices.
  10.   Hay quienes aún  no entendiendo ni pito de las tantas teorías y sugerencias que se han escrito para buscar la felicidad en la vida, se aceptan como son, aceptan a los demás como son, aceptan al mundo como es, y no piensan en resentimientos ni odios y aman, aman en abundancia, aman como si amar fuera lo único que le importara en esta vida, son amantes obsesionados con el bien de la humanidad: Estos son los que al final llegan a ser felices de manera genuina. Los demás son o infelices o felices a media o felices en apariencia.

Expuestos los 10 puntos de más arriba, podemos inferir que pareciera  como si la humanidad estuviera condenada a una felicidad incompleta y trunca. Pero  aun fuera cierto que estuvieramos condenados a una felicidad  insuficiente y resbaladiza, aun así, puedemos luchar en contra de esa censura cósmica  para lograr completar el ciclo de la felicidad. ¿Pero, por dónde deberías empezar a buscar esa felicidad?

Bueno, debo reconocer  algo muy importante: El ser humano, desde antes de nacer, ya está expuesto a una infinidad de situaciones adversas, frustrantes a veces, las que con el tiempo pueden crear  insatisfacciones espirituales, disgustos tras disgustos. Y así, de a poco, golpe a golpe es que se formando el monstruo del resentimiento con esto o con aquello. Entonces surgen del pecho:  el odio, la apatía, el rencor, la desesperanza, el deseo de morir y de matar, el sentimiento de sentirse un patito feo. Esto por un lado, pero por el otro, ese mismo ser humano también está expuesto al amor, a la belleza de la naturaleza, a la verdad, al triunfo. Es decir que tenemos opciones. Esto significa pues que no todo es negativo. El Universo nos pone en frente dos caminos para que elija uno de ellos y lo incursione, el camino bueno y el malo. La elección es nuestra porque somos libres de elegir.

Así, cuando optamos por seguir el camino malo y en el trayecto todo ese abismo de sentimientos negativos se va anidando en nuestras mentes y corazones, la consecuencia de practicar el mal anestesia nuestra sonrisa y surge desde las entrañas del pecho, el gran descontento espiritual que comúnmente conocemos como: INFELICIDAD, la que más luego tiende a derramarse en uno mismo y luego en los demás en forma de lava perniciosa, dañina: (odio, resentimiento, frialdad). ¿Qué hacer pues ante esta amarga y decepcionante realidad de la existencia? ¿Qué podemos hacer para no morir prematuramente? ¿Qué hacemos para no vivir como zombis en el mundo? ¿Qué hacemos para no ser contados entre los resentidos e inadaptados sociales?

Pues obviamente como todo empieza en la mente, es desde ahí que debemos combatir ese estado de disgusto. ¿Cómo? Empezando por aceptar que las cosas no siempre serán como tú deseas que sean. Aceptar que este mundo es así, y que desde tu lugar, puedes luchar para mejorarlo, empezando por ti. ¿Cómo? Apartando de tu mente y corazón el odio y resentimiento que se han ido acumulando dentro de ti durante toda tu existencia, sacando de tu pecho el rencor por esto o por aquello, no sumándote al rebaño de los indiferentes y los homicidas. Dando amor, amor del bueno.  

Pero para dar amor, primero debes amarte a ti mismo, ya que nunca puede amar a otro aquel que no se ama así mismo.  Para lograr esto, no tienes que convertirte en un Jesús o en una Madre  Teresa de Calcuta. No, nada de eso, para dar amor sólo debes pensar en lo que eres. ¿En qué? En que eres un ser humano: perteneciente a una raza superior, a una raza con la potestad de razonar, de reír, de amar, de convertir lo inexistente en existente. ¿Por qué no usar todos esos atributos y cualidades especiales para hacer el  bien? ¿Por qué no renuncias a tu estado de destructividad y te reivindicas? ¿Por qué no sacar de ese pecho todo el mal almacenado y lo conviertes en bien para todos? Sé puede superar el pasado para vivir el presente y no malograr el futuro.

Quien actúa de manera contraria a lo humano, es porque es una persona resentida, una persona que ha perdido la fe en sí mismo y en los demás, una persona que se auto castiga, una persona atrapada en su propia red de odio, una persona sencillamente deshumanizada (que ha perdido su dignidad humana) y deshumanizante (que con sus pensamientos y acciones busca como devastar la humanidad para que esa humanidad se convierta en lo que es esa misma persona: un animal racional, pero que no usa el raciocinio). Tenemos el chance de vivir mejor cambiado nuestra actitud destructiva y diabólica por una constructiva y caritativa.

Cuando tú pues te purifiques, cuando tú te desintoxiques, cuando saques de tu corazón  todo ese resentimiento aglutinado, cuando tú aceptes el mundo como es y luches por mejorarlo- empezando por ti-, cuando tú te reconcilies con la naturaleza y todo su contenido, el Universo te dará lo que busca. Pero recuerda que aún después de recibir eso que anhelas, debes saber retenerlo ya que en cualquier momento puedes volver a perderlo todo. ¿Qué la vida es difícil? ¡Y quién ha dicho que no lo sea? Pero aún con todo y sus peligros y desgracias, la vida, todavía es vivible. Todavía lo es.

Te dejo pues algunas ideas para que trates de reencontrarte con tu felicidad. La decisión de seguir o no los consejos, siempre será tuya. Pero sea cual fuere tu decisión en la vida, de algo quiero que estés muy consciente -de que de lo bueno o malo que llegue a tu vida, tú y solamente tú serás el único responsable-. Eres por decirlo así, el remedio de tu propia enfermedad o la bala de tu propia muerte. Lo demás es excusa, y una excusa muy barata.  

 

¿CÓMO LOGRAR LA FELICIDAD PLENA?  

  I.      Ten fe en Dios (en el dios de tu preferencia, siempre y cuando ese dios no sea un dios de guerra y muerte), pero que sea una creencia acompañada de palabras y hechos concretos. Sin embargo, no te quedes cruzado de brazos en espera de que te llegue un milagro del Cielo, o es posible que te conviertas en un ateo resentido con la Providencia porque dizque nunca fuiste tomado en cuenta por el Señor. No mortifiques tu espíritu en tratar de convencer a los demás de que se conviertan a tu religión porque, según tú, es la verdadera. No olvides que en materia espiritual sólo existen tres religiones verdaderas: La tuya, la mía, y Dios, lo demás es mercado.  

    II.      Cree en ti: en tus habilidades, en tu fuerza interior. Ámate con balanza. Edúcate con tenacidad. Abandona ya el complejo de niño sin pañales, y termina de madurar. Evoluciona. Fíjate en los animales, en pocos días deben caminar, o volar o nadar por su propia cuenta, según el caso, si no, perecieran. El ser humano es proclive a dejar de creer en todo lo que le rodea, incluso hasta en el Señor, pero dejar de creer en sí mismo es, terrenalmente hablando, la peor de las derrotas sobre la faz de la Tierra.

  III.      Levántate de la cama a tiempo y haz algo significativo por ti y la Humanidad. Y si eventualmente llegaras a tus compromisos con algún retraso, no le eches la culpa a tu reloj despertador  o a los tapones de carros. Enfrenta tu realidad con responsabilidad. Al haragán le llega de todo, menos el éxito. Al que madruga, Dios lo ayuda.

   

IV.      Lee para adquirir conocimientos, y si no te gusta leer, entonces no vayas luego a calumniar a los maestros de la escuela cuando en el mercado laboral sólo te puedas agenciar un puesto de poca monta.  A cada quien le dan según sus conocimientos: o una oficina o una escoba.  Instrúyete todo lo que puedas. Estudia con aplicación. El ignorante es como un papel arrugado tirado en la calle: ora lo arrastra el viento, ora lo patea un niño, ora lo moja la lluvia hasta desintegrarse por acción del mal tiempo.  Mientras más ciencias domines, menos probabilidad existe de que te time el rufián o se burle de tu dignidad el charlatán. Abraza algún arte y éste te servirá como catarsis para el espíritu, como un tipo de terapia para el alma.

    V.      Descubre tu vocación  y dedícate a ella en cuerpo y alma. Jamás trabajes para lo que no naciste. Mira que no hay peor pintor que aquel que odia los colores del arco iris. Cada quien tiene un don, descubre el tuyo y hazlo tu locura, tu santa locura. Es posible que ahora sólo seas un cúmulo de fango en el interior de la Tierra, pero si trabajas tus virtudes y espera con paciencia, serás como un diamante: invencible. Recuerda, tú naciste para algo grande, desarróllate. 

  VI.      Al mundo los rigen dos fuerzas supremas: La del Bien y la del Mal. Para esta última, debes ármate de voluntad con el fin de poder contrarrestar las conflictos de la vida. Eres libre de elegir de si dejarte avasallar por los avatares del mundo o si combatirlos con denuedo y tesón. Llegar a tener éxito en la vida no es nada fácil, si esto fuera tan sencillo, entonces todos fuéramos exitosos. Sólo los que recurren a una voluntad marmórea tienen mayores posibilidades de lograr sus sueños. 

  VII.      Aléjate de los malos vicios ahora, antes de que sea demasiado tarde. Los malos vicios tales como el tabaquismo, el alcoholismo, las drogas… son como las células malignas del cáncer que se propagan por todo el cuerpo sin control causándole estragos con gran lentitud, pero progresivamente, y cuyos efectos son devastadores e irreversibles. Por lo que a mí respecta, no creo que la vida sea tan corta como dicen por ahí, lo que sí pienso es que nosotros podemos o bien acortárnosla con nuestras malas acciones o sencillamente dejarla fluir con naturalidad hasta la postrimería. La vida es simplemente un boomerang –la cual nos devuelve lo mismo que le lanzamos-.

  VIII.       Ahorra sin rayar en la tacañería. Presta atención a las hormiguitas del campo: ellas recogen en el caluroso verano lo que quieren comer en el crudo invierno. Sé proactivo y ten un espíritu previsor. No te pases la vida entera criticando al Gobierno de tu mala economía, no olvides que dentro de la economía del Estado, existe tu propia economía –tus bolsillos-, y de ella no se hace cargo el Gobierno. No gastes lo que todavía no has ganado y organiza tus finanzas ahora que tienes tiempo o llegarás a viejo sin dinero y resentido con la vida. No obstante, recuerda que hay dos tipos de personas que no llegan a conciliar mucho el sueño: el somnoliento y el hombre que acumula muchas riquezas, quien se desvela pensando que en cualquier momento irrumpirán  en su casa a robarle, cuando no a matarlo.   

IX.      Sé sencillo. No te compliques la vida por querer agradar la vanidad de los ojos de los demás. Vivimos en la era del consumismo y la compra compulsiva, no te dejes arrastrar por este tipo de cultura materialista. Antes de comprar algo, pregúntate si realmente lo necesitas y si al final esto te sumaría dignidad humana. Cuídate de los caprichos que son bichos que sólo saben carcomer el futuro. Total, nada te llevarás contigo el día que desciendas a la tumba.

    X.      No vivas un mundo de mentiras para limpiar tus faltas o para perjudicar a otros a favor tuyo. Mira que la mentira es lo más parecido a una mina de bombas activas, en la que cualquiera puede salir reventado, incluso el mismo que la preparó. No es necesario que te crezca la nariz como Pinocho para saber cuando estás mintiendo, porque para mentir se necesita de la teatralidad genuina de un verdadero actor y muy pocas personas poseen esta habilidad; y si alguien la ostenta y la utiliza para adulterar las palabras pueda que algún día caiga en su propio artificio. La mentira es como una piedra lanzada hacia arriba, que sube y sube y se esconde entre las nubes, pero que lógicamente cae por su propio peso, por lo regular en la cabeza de quien la arrojó. 

  XI.      Disciplínate: Haz ejercicio con frecuencia e ingiere alimentos saludables, para que evites lo evitable: hacer rico al doctor con tus postreras y provocadas enfermedades. Resulta que en esta vida el mal viene disfrazado muchas veces de algo parecido al bien, como la soda, la comida chatarra, una vida sedentaria. Todo esto nos parece bueno en un sentido porque le proporciona cierto placer al cuerpo. Sin embargo, a la larga, ingerir todo esto trae consigo una larga cadena de achaques físicos y sicológicos con consecuencias espantosos. De igual modo es un hecho de que todos queremos lucir un cuerpo saludable y bien formado, pero normalmente preferimos abrazar nuestro hedonismo, evitar la fatiga que nos causa una rutina de ejercicios físicos y cambiarla por el control remoto del televisor y un pedazo de pizza. En fin, lo bueno de esta vida tiene un alto precio y cada quien debe pagarlo o simplemente abstenerse a las consecuencias. Es sencillo: o nadas o te ahogas.   

  XII.      Ten paciencia para con tus planes y proyectos personales. El mundo en el que habitamos hoy no se ha hecho en dos horas de existencia, sino que ha sido producto de más de 4, 500 millones de años. Mira a la secuoya (el árbol más alto del mundo), ¿acaso crees que su tamaño es asunto de un año? ¡Claro que no! Una secuoya puede tardar cerca de 4, 000 años en alcanzar su máxima altura. Así que, no te dejes dominar por la intranquilidad y la incertidumbre cuando quieras lograr algo. Sé persistente, pero espera, espera a que la cosecha de tu serenidad rinda sus frutos.

  XIII.      Procede en cada acto social con honestidad. No manches tu nombre ni por una moneda ni por todo el oro del mundo. Para Dios, es igual pecador el malandrín que se roba una gallina que aquel funcionario público quien con artilugios palaciegos sustrae del tesoro público lo que es del pueblo. Ambos deben ser sometidos a la justicia según el grado del mal perpetrado por cada cual. Cuídate de no perder jamás lo único que te diferencia de los animales: tu dignidad.  

  XIV.      Apártate de la crítica soez. En especial, no critiques lo que tú mismo haría si tuvieras la oportunidad de hacer. Que en vez de arrojar veneno por tu boca, que salgan de ella palabras de miel y de justicia.  No hables mal de nadie a sus espaldas, si debes corregir a alguien por una mala acción, no lo reproches en público, díselo en privacidad y con respeto. Recuerda que La Biblia advierte que con la misma vara que midas al prójimo con esa misma vara serás medido el día del Juicio Final. Antes de reprocharle a un mendigo lo sucio y raído de su ropaje, procura que el ropaje de tu corazón no esté empantanado de rencores y hecho jirones por las desilusiones. Si en verdad quieres limpiar el mundo empieza por barrer debajo de tu cama.

  XV.      Si quieres asegurarte un buen futuro, deja de creer en las hadas madrinas o en el genio de la lámpara mágica. Tu destino es y será siempre el resultado de un 90 % de tu propio esfuerzo y un 10% de las circunstancias. Tienes derecho a soñar, pero pisando tierra. Saca tus planes de la agenda de tu mente y llévalos a la acción. O te pasarás cada 31 de diciembre diciendo: El año que viene haré esto y no haré aquello, y  seré de esta forma, y bla, bla, bla… En fin, cada año más viejo y más pobre.

  XVI.      Ten muchos amigos optimistas y ellos te contagiarán de su idealismo. Nunca verás a un águila charlar con una mosca, ni a un león dialogar con una sanguijuela. Sé selectivo con las amistades. Sin embargo, no menosprecies a los demás por no calificar en tu círculo de soñadores, mira que en la  vida tú nunca sabes qué Cirineo podría ayudarte a cargar tu cruz.

  XVII.      No te afanes tanto en hallarle sentido a la vida, o acabarás como muchos filósofos –más confundido que antes y tan pesimista como Nietzsche -. La vida se te dio para que la disfrutara sanamente, no para que te la pasaras racionalizándola en demasía. ¡Vívela!  

  XVIII.      Sé prudente en pensamientos y en acciones. Mientras todo el mundo a tu alrededor esté perdiendo los tornillos de sus cabezas, asegúrate de que el tuyo esté bien ajustado a la tuya. El necio llega a la playa, se quita la ropa y sin medir consecuencias se lanza de picada a ella, y por lo regular quien hace esto o se clava una espina o corre el peligro de morir en las fauces del mar arrastrado por la corriente. No así la persona juiciosa quien llega al mismo lugar, lee los letreros de advertencia, pregunta a algún salvavidas si hay algún peligro de nadar aquí y luego toma una decisión sabia. Pondera todas tus ideas antes de llevarlas a la práctica.                                                             

  XIX.       Cásate con la persona correcta y en el momento correcto –ni muy joven ni muy viejo- Únete a otra persona sólo por amor, o acabarás como la gran mayoría: con el corazón roto y maldiciendo a Cupido y a la suegra. Ama con pureza y con toda la fuerza de tu corazón y deja que el tiempo le ponga la corona de la dicha a todos tus esfuerzos.    

  XX.      Sé cortés con todos y todo. Estoy segurísimo que si los esposos se trataran como lo haría un buen camarero con su cliente, habría menos divorcios, aunque esto signifique dejar en la miseria a los abogados… Evita ser rudo en el trato con los demás y el mundo será tuyo. Arrójale piedras a un perro y te ladrará cada vez que te vea,  arrójale filetes y te ganarás un amigo para toda la vida.

  XXI.      Controla tu ira, o ella se encargará de descontrolarte, obviamente para tu propia desdicha. En vez de enojarte por un revés, ríete de tu mal momento y sigue hacia delante. Una actitud positiva ante la adversidad te ayudará a amenguar la carga del contratiempo. No descargues tu cólera con tus hijos, ni con el gato, ni con la puerta. Domina tus emociones. Antes de arremeter contra alguien por tu enfado, cuenta hasta el millón, y si todavía estás enojado, vuelve a contar de nuevo hasta que se te pase el mal humor.  Si llegaste a ofender a alguien porque los diablos de tu interior se te impusieron, desagravia la ofensa manifestándole al lastimado tu arrepentimiento, pídele que te perdone con verdadera intención. Nunca veas esto como una humillación, sino como un acto de humildad de tu parte. A nadie se le he caído la cabeza por haberse disculpado.

  XXII.      Saca tiempo para ti: Para meditar, para purificar tu alma, para escuchar el silencio, para reencontrarte contigo mismo. Llena tu alma de esa energía positiva del Cosmos llamada quintaesencia y fusiónate a tus prístinas raíces celestiales. Escala uno a uno los niveles de conciencia y sé rey de tu propia monarquía espiritual. Libérate de toda inmundicia terrenal y deja que fluya el éter de la existencia por todos tus poros. Evoluciona sicológica y espiritualmente.  

  XXIII.      No vivas en el mundo con miedos, en especial, no le temas a la Muerte, ella es sólo un período de transición natural hacia otra morada sideral. No le temas al mañana y vive tu presente con espontaneidad. Si dejas que tu mente se desplome en el abismo de los temores, es muy posible que llegues a ver una legión de fantasmas, en donde sólo hay sombras de árboles. Ármate de valor y lucha en contra de tus turbaciones como un verdadero guerrero espartano: con arrojo y firme voluntad.    

  XXIV.      Si sabes el nombre completo del presidente de tu país y aún no sabes el de la persona que limpia el edificio donde trabajas, todavía necesitas aprender que el valor de una persona no se lo da el puesto que ocupa en la sociedad, sino su condición única de ser humano. Si eres de lo que valoran a las personas sólo por lo que tienen,  y de igual modo, todos pensarán como tú, me temo que este mundo sería menos que un desperdicio en el Universo o un error atroz de quien se le ocurrió crearlo.

  XXV.      Prohíbete firmemente ensuciar estos tres lugares: Tu casa, porque es el hogar de tu sagrada familia. Tu corazón, porque es el hogar de tus emociones y sentimientos y, el Mundo, porque es el lugar de los minerales, de las plantas, de los animales y de los seres humanos. No seas egoísta y déjale algo a la generación venidera.

 

 

 

 

Gloriosa muerte

por Jhovanny
lunes, 23 de agosto del 2010 a las 06:08
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Gloriosa muerte

 

 

 

 

 

 

"La lujuria no duerme. No me importa soy insomne."

Anónimo

Cuando irrumpieron en la iglesia, ya el sacristán estaba dormido. La noche estaba serena. La luna resplandecía como un cocuyo suspendido en el firmamento. En todo ese silencio, sólo el ladrido lejano de un perro dañaba la mudez de la noche.

Una vez adentro, la pareja dio un fugaz vistazo al entorno y, sin mediar palabras, él, un joven apuesto que frisaba los 20 años de edad, empezó a coger todo tipo de utensilios litúrgicos, mientras ella sostenía, abierto, un costal donde zambullían el botín.

Tengo miedo, Giovanni murmuró ella, volviendo la mirada de izquierda a derecha con marcado nerviosismo, mientras él saltaba una y otra vez, en el intento por alcanzar un paquete de crucifijos que colgaban de un gancho de madera clavado en la pared junto al hábito del sacerdote. 

–Silencio o despertarás al fariseo, Clara comentó él con chanza, al mirarla de soslayo por encima del  hombro izquierdo.   

Clara concentró sus pupilas en una cruz del Redentor que guindaba de la pared y, por un instante, tuvo la ligera sensación de que el Cordero de Dios le no quitaba los ojos de encima. Atemorizada,  se acercó, con costal al hombro, a una estatuilla de la Virgen María, ubicada en una rinconera, con sus marmóreas manos en actitud de oración, cabizbaja, con su misericordiosa faz de siempre. La miró de reojo y al percibir todo el poder de su compasión sintió como si la Inmaculada oraba por pecados de Clara. Entonces, al embargarle un fuerte sentimiento de remordimiento por el robo que llevaba a cabo, se quedó pensativa por unos segundos.  Fue ahí pues, cuando Giovanni se acercó a Clara, le acarició el hombro y le dijo con voz suave:

No te apenes amor, que Dios no vive aquí, sino en el Cielo. Además,  Su verdadera iglesia es el corazón de sus hijos, no estas piedras añosas y baratijas que ves aquí –.Cuando Clara escuchó tal opinión, se persignó y se quedó callada.

De repente, un rayito de de luz, filtrado por una abertura del tablado del techo, fue a dar en los ojos de ella, en los que él apreció, de inmediato, una luminiscencia delatora, mezcla de espanto y lujuria. Quizás, como una ofrenda sensual bajada del Cielo, enhorabuena. 

 

Clara, creo que ya tenemos bastante con esto, retirémonos propuso él, levantando, a la altura del pecho, el costal lleno de objetos.

Ella dio una última ojeada al entorno del sagrado lugar y al sentir la aparente quietud de éste, resolló copiosamente como aliviada.  

Salieron de sacristía de puntillas, medio agazapados. Pero cuando pasaban por el altar –al caminar cerca de la mesa donde se consagra el Cuerpo de Cristo– él, la tomó de una mano y se detuvo con cierta picardía en la sonrisa. La miró con ojos lujuriosos. Sin embargo, ella, intuyéndole la intención erótico, comentó con voz sentimental:

No, Giovanni, aquí no mi vida. Es un pecado.

Él se acercó a ella, acarició su larga cabellera, entonces le susurró al oído:

Ni Dios ni Satanás desperdiciarían esta oportunidad si fueran hombres y contemplaran toda tu belleza, aquí.

Dicho esto, la besó en el cuello con arrebato y tras el  beso electrizante se fue disipando en ella, la actitud de remordimiento. El costal cayó al piso y luego, las ropas de ellos. Entonces unieron sus carnes como cal y arena y, ya enredados como hiedras, rodaron por todo el santo piso, socavando las ganas, viendo abrirse a la vez, sobre ellos y debajo de ellos: Cielo e Infierno. Y se amaron sobre la mesa, en el reclinatorio, en los bancos, en el confesionario y mientras sus almas se perdían en su irreverente concupiscencia, los amantes destilaban gotas gruesas de sudor por esto y todo aquello.

Pero, cuando aquellos cuerpos estaban más pegados que unos siameses y aquel volcán orgásmico hizo erupción sincronizadamente, el estruendo de una pistola enmudeció los gemidos del placer para cambiarlos en quejas de dolor. Una sola bala atravesó los pechos de los amantes, dejándolos… bañados en un charco de sangre.

Cuando ambos, quejumbrosos, fueron entrecerrando los ojos y sus espíritus abandonaban ligeramente los cuerpos, él sacó una fuerza descomunal de su interior y viéndola con ojos enamorados le dijo:

Mujer, gloriosa muerte esta, bendita seas… mujer. Bendita sea entre todas las mujeres.

A ella no le quedaron más fuerza que para esbozar una leve sonrisa a flor de labios, entonces posó la mano derecha sobre la izquierda de él. Y consumado todo, ambos… expiraron.

Malditos herejes, esta es la Casa del Señor, no un burdel condenó el guardián de la iglesia, aún con pistola en mano. Dicho esto, se persignó.

Mientras dos luciérnagas surcaban el espacio hasta escaparse por una rendija del techo. A los lejos, el aullido lánguido de un perro sellaba, luctuosamente, el rito de aquella noche.

 

Jhovanny Martes Rosario

19 de agosto  de 2005

10:36 am

 

 

 

Monotonía de la vida

por Jhovanny
domingo, 27 de junio del 2010 a las 02:02
guardado en

Monotonía de la vida

Jhovanny Martes Rosario

Un día cualquiera del 2004

 

   

Sale el sol y se oculta,

muere la plebe y la gente culta.

Me levanto y me cepillo,

una oda más, otro estribillo.

 

Un baño, el desayuno y al trabajo,

otro pobre que muere por ser de abajo.

El mismo saludo, las mismas caras,

más libros leídos, aburridas camas.

 

Más malditos impuestos en la República;

otro rico absuelto en privado, y otro pobre condenado en vista pública.

¡Desayuno, comida, cena!

Otra mujer para el burdel /con el alma de azucena.

 

Cocinar, fregar platos, trapear pisos,

suspiros vaporizados por los vientos alisos.

Internet, pornografía, masturbación,

otro sacerdote trasladado por violación.

 

Palabras, canciones, sermones,

otra bicicleta más que roban a los mormones.

Picaduras de mosquitos, más lamidas de cucarachas,

y más árboles talados con arteras hachas.

 

Carros chatarras, vecinas chismosas,

oficinas, papeles, secretarias putas, pero hermosas.

Se va el día, llega la noche,

Ron, cirrosis, cigarrillos, cáncer ¡salud al derroche!

 

Otro coche bomba que explota en medio oriente,

más niños huérfanos y más perros desdeñados por la gente.

Aquí, mustios asilos y viejos decrépitos /olvidados.

Allá, ludópatas y casinos en todos lados.

 

Más odio, más amor,

más aborto, más dolor.

Más dioses, más iglesias,

más soledad, más tristeza.

Maldita vida loca, maldita vida cerda,

 ya me cansé de esta mierda.Llora

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre el blog

Amor y Desamor

 

Literaturaquisqueyana es un espacio creado para compartir Literatura con aquellas personas que realmente se identifican con la magia de la palabra.

La palabra libera, la palabra nos conduce a un éxtasis de satisfacción personal, la palabra nos brinda catarsis, la palabra nos envuelve en un paroxismo vivificador, la palabra nos transporta a dimensiones etéreas, la palabra enamora el corazón. La palabra mal usada puede que mate, pero es nuestra decisión de que ocurra lo lóbrego, porque el control de las emociones que causa la palabra es nuestro.Así como la palabra puede fusilar sentimientos, también puede que dé vida, vida en abundancia.

Aquí podrás acceder a la palabra que mitiga ¿Qué? !No sé! Lo que tú permitas. Aquí la palabra logrará que surja algo de ti ¿Qué? Ya lo dije una vez !No sé! Es una experiencia personal, una mística entre tú y la palabra.

La meta de esta página es y será uno solo: empapar el alma de literatura pura y desinteresada. La Humanidad se ha encargado de ponerle un precio a la palabra ajena. !Han hecho de ella un mercado ignominioso! Pero como paga han recibido un numen anquilosado; por eso a la mía nadie le pondrá un precio porque no está en venta. Así de simple para que nazca espontánea y pura.

Que tu estancia en este lar sea de tu agrado.

Un cálido abrazo,

el autor,


Jhovanny



jhovannymarte@yahoo.com

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