ENTRE LA CARNE Y EL ANIMA
Entre la carne y el ánima
Jhovanny Marte Rosario
19 de diciembre de 2007
11: 30 p.m.
A mi amiga de pluma y sueños, Yaniris Espinal.
"Estamos hechos del mismo tejido que nuestros sueños."
(W. Shakespeare).
Un dolor materno,
un grito minúsculo:
entre sonrisas compinches
y el tibio amniótico desparramado,
germinó un pedacito de cielo:
naciste tú, una hembrita.
Con calostro,
puré de papa
y maraquitas
se fue abriendo
paso tu carne, los huesos,
pero tu alma permaneció
incólume, estacionaria,
como ave que se resiste
a emigrar como las demás
a su inexorable destino.
Tu carne creció
un poco más
y las muñecas se fueron
quedando más horas
en el armario,
posiblemente desde
aquel perplejo día
en que brotó sangre
de tus entrepiernas,
sin embargo,
tu alma no se inmutó
llanamente continuó, rebelde,
pintando arco iris en la nada.
Tu piel dehiscente
se desplegó, ágil esta vez,
como la rosa del jardín:
Lozana, fresca, atrevida
y llegó el jardinero peregrino
para humedecer, con rocío libidinoso,
tu boca curiosa con el primer beso:
tímido y furtivo.
Y de tu cabeza remontáronse
docenas de mariposas a enhebrar
de velo y corona, tu hábitat.
La noche y el día se
repelieron miles de veces,
y tu carne ganaba altura,
mientras los sueños
se quedaban chavales,
confabulados con
los cuentos de hadas.
Un día,
envuelta en una nube
de miedo y placer
se desagarró
la fina membrana
de tus fugaces quince abriles.
No obstante, las fantasías
se resistieron a desbandarse
del baúl de la infancia.
Tu carne se acercará mañana,
irreversible, al declive, al ocaso.
Sí, y tú lo reconocerás
algún día con amarga mirada,
frente al espejo,
el llamado silente de natura,
el retorno a lo ignoto,
la verdad lóbrega,
surcada en tu carne,
agazapada, burlona
como un tatuaje indeleble
que día a día se irá
ramificando sobre tu piel
como tentáculos de pulpo.
.No obstante,
tus sueños y fantasías de otrora
permanecerán perennemente
liliputiense en tu alma,
acurrucados
entre la hojarasca reseca
de un hondo suspiro.




Comentarios sobre ENTRE LA CARNE Y EL ANIMA
Muy bello y cierto...triste realidad.
saludos.