Constante histórica
Constante histórica
Jhovanny Marte Rosario
(El Quisqueyano)
Un día de aburrido del 2004
La desgracia, al ligarse a mí,
me enseñó poco a poco otra religión,
distinta a la religión enseñada por los hombres.
George Sand
Sale el sol y se oculta,
muere la plebe y la gente culta.
Me levanto y me cepillo;
un verso más; otro estribillo.
Un “baño”, el desayuno y al trabajo,
otro pobre desdeñado por ser de abajo.
El mismo saludo, amistad con máscara;
libros de lujo, otro amor vuelto cáscara.
Más reformas fiscales en la República;
un pobre condenado en vista pública.
Un estudiante que se inyecta droga entre las venas,
prostitutas que ríen en burdeles sus penas.
Cocinar, fregar platos, trapear pisos,
suspiros volatilizados por los vientos alisos.
Internet, pornografía, masturbación,
más sacerdotes trasladados por violación.
Palabras, canciones, sermones,
otra bicicleta que les roban a los mormones.
Mosquitos; ratas, suegras y cucarachas,
millares de árboles talados con hachas.
Carros chatarras, vecinas chismosas,
oficinas, papeles, secretarias putas y hermosas.
Se va lento el día, se va deprisa la noche,
ron, cirrosis, cigarrillos, cáncer ¡salud en derroche!
Coches bombas que explotan en Medio Oriente,
más niños huérfanos y explotados por la gente.
Aquí, asilos llenos de decrépitos olvidados,
allá, ludópatas y casinos en todos lados.
Más odio, menos amor,
más aborto, más dolor,
Un Nazareno que aún no cumple su promesa,
más doncellas violadas entre la maleza.
Y entre toda esta humana demencia,
y toda esta falta de conciencia.
Se atreve alguien a decirme,
que nada ha pasado y que en paz puedo irme.



