En la corteza de un árbol
En la corteza de un árbol
Jhovanny Marte Rosario
(El Quisqueyano)
17 de junio de 2007 (12: 00 p.m.)
“El amor es agrio,
el amor es miel,
el que ama es sabio
y también es fiel.”
¿Te recuerdas, amor?
Yo grabé nuestros nombres y un “Te amo”
en la corteza de aquel árbol.
Y tú,
tú le dibujaste un corazón
con una flechita.
¿Lo recuerdas?
¡Éramos apenas unos chiquillos!
Fue en ese mismo árbol
cuando ya éramos jovenzuelos,
que nos dimos,
asustadizos,
el primer beso.
¿Ya los olvidaste?
Nuestros nombres,
el corazón
y la flechita
aún estaban allí,
como testigos mudos del amor.
Había pasado el tiempo.
Tú eras ya una mujer
cuando en la raigambre de ese árbol,
y bajo un claro de luna,
temblorosos los cuerpos,
nos entregamos.
Y todavía nos miraban:
nuestros nombres,
el “Te amo”
y el corazoncito flechado.
¿Aún los recuerda?
Un día,
llovía a cántaros,
tú debiste partir a…
¡ya no recuerdo!
Un lugar lejano, creo.
Nos despedimos.
Nos dimos un beso.
El último.
Y jamás supe de ti,
hasta este día
que he venido a visitarte,
a esta tumba fría.
No sé si me dejaste de amar.
No sé si ya me olvidaste,
pero aunque
ya mi piel esté arrugada,
y mis ojos casi ciegos,
y mi alma abrumada por la espera,
y mi destino marcado por lo absurdo,
vine a enterrar en tu fosa
un pedazo de corteza
con nuestros nombres inscritos,
un “Te amo” borroso
y un corazón flechado.
Sangrando.
¿Los recuerda, amor?
¿Me recuerdas ahora?




