Eugenesia
Eugenesia
Jhovanny Marte Rosario
6 de septiembre, 2008
9: 45 p.m.
Fue increíble el cuento que me narró Pití, el haitiano que trabajaba vendiendo maní toté en la calle. ¿Qué se habría hecho el Pití ese? Pití siempre le temía a la camiona como suelen llamarle los muchachos al autobús de Migración. ¿Lo habrán deportado?
Pues bien, Pití me dijo que cuando él era niño su madre le dijo que hubo una vez cuando en nuestro mundo sólo reinaba el color negro. Según lo que me contó, dizque la gente dormía de día y trabajaba de noche, las páginas de los libros eran negras y las letras blancas, el cuervo era blanco y la paloma negra , las nubes negras daban sombras y las nubes blancas las lluvias torrenciales, el Infierno quedaba arriba y era blanco como Satanás y el Cielo quedaba abajo y era negro como Dios, la oveja mala y rechazada era la blanca, y las negras (el número mayor) eran las buenas y aceptadas, la gran mayoría de profetas, reyes, filósofos, héroes legendarios, artistas, inventores, gobernantes eran igualmente hombres y mujeres negros, el tráfico ilegal de humanos era llamado trata blanquera, pero dizque que no eran atrapados para ser sometidos a tratos inhumanos en esclavitud indefinida, sino para llevarlos a escuelas filosóficas en donde, entre otras cosas, se les enseñaría el arte de amar a todo lo creado por la Naturaleza, y a apreciar la estética de la dignidad humana.
Pití me dijo que cuando el Diablo se enteró de este relato fue al Cielo y, airado, le vociferó a Dios, quien lo escuchaba con el entrecejo fruncido:
─¿Ves? ¡Te dije que le diera todo a la raza humana, menos la facultad de fantasear!



