La piedra
La piedra
Jhovanny Marte Rosario
(El Quisqueyano)
28 de junio de 2007 (12: 38 p.m.)
“La ley debe ser como la muerte,
que no exceptúa a nadie."
Barón de Montesquieu
Él trató de convencer a la plebe de que depusieran su actitud de lapidar al Ladrón de Ovejas, un mozuelo de otra región, quien fue atrapado con las manos en la masa, esquilando una oveja que había perdido algunos días atrás Zacarías, el hombre que poseía el ganado ovino más grande del pueblo.
Se colocó entre el ladrón y la eufórica muchedumbre la cual, enardecida, reclamaba se le aplicara todo el peso de la ley al infractor. Fue ahí cuando este hombre, inflado de cierto aire de justiciero, levantó una varita a la altura del tórax y señalando a todos, sentenció:
—Jesús ya lo dijo una vez y yo lo repetiré: “El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra.”
Acto seguido, se inclinó al suelo a escribir algo sobre el polvo con la referida varita. Sin embargo, justo antes de incorporarse, un hombre de complexión nervuda le encajó una pedrada en la espalda que lo dejó tumbado en el suelo, retorciéndose de dolor. Luego, el agresor, con una mano puesta en la cintura, blandió su índice en el aire e increpó:
—Yo no estoy libre de pecado, pero de que te lo mereces te lo mereces. ¡Buen desgraciado! Te conozco.
—¿Por qué le pegas a ese pobre forastero que sólo procura misericordia para el ladrón? —interrogó una anciana de voz tembleque, compungida.
—Pues, una, para que se le quite el complejo de Nazareno y dos, para que no se confabule con la maldad de su propio hijo…



