Mendigo de amor
Mendigo de amor
Jhovanny Marte Rosario
3 de agosto, 2008
8:28 p.m.
Voy por las callejuelas
de tu desdén con las manos
extendidas, limosneando
cualquier sobra de tu amor;
de ese que me supiste dar
las otras noches,
y de la que hoy sólo queda
un flébil suspiro.
Voy de bote en bote
tras cualquier desperdicio
de tus besos,
aquellos que perdí
cuando me dejaste
de sopetón:
¡No sé por qué aún!
¿Por hastío a caso?
Yo era feliz.
¿A caso no lo eras tú?
Te amé de corazón,
quizás tú ni siquiera
me quisiste de verdad,
tal vez por eso
te fuiste de este ya roto hogar
sin siquiera decir adiós.
Voy por los parques
de este mundo,
en pos de tu grácil piel,
esa piel impredecible
e insaciable.
Voy dando tumbos
por las calzadas de la vida
tras los rastros
de las perdidas caricias.
¿En vano será?
Tal vez nunca te
vuelva a ver,
quizás te cases con otro,
oh, mi loca muchacha.
Mas algo puedo asegurarte:
Puedas que encuentres
a otro hombre que te ame
tal vez más que yo;
y que de hecho,
te comprenda más
que yo, y que
te acomode más
que yo, y que
te dé el hijo
que yo nunca te di,
–eso no es difícil de hallar–,
pero encontrar a otro,
que como yo, se convierta
en un descubridor de
los más hondos secretos
de tu bizarro frenesí,
y en un colonizador
de tus más arrebatas
fantasías sexuales,
eso, muchacha…eso,
ni lo sueñes.



