Yo nunca pierdo
Yo nunca pierdo
Jhovanny Marte Rosario
4 de julio, 2008
8: 00 a.m.
Mi universidad: la calle. Mis exámenes: las caídas.
Mi graduación: la fe en mí.
El autor.
Yo nunca pierdo,
porque el divorcio
me enseñó
que de la ilusión pasajera
al amor duradero
hay un inmenso trecho.
Y lo que hoy es,
mañana pueda que no sea.
Yo nunca pierdo,
porque de mi despido laboral
deduje que la responsabilidad
es el mejor aval
para intentar perpetuarme
en el puesto.
Y que a la larga, todos somos
reemplazables: en el trabajo
y en el amor.
Yo nunca pierdo,
porque de la deslealtad
de mi alejado amigo
comprendí que mientras
más se involucra el dinero
en la relación,
más perdemos el abrazo.
Yo nunca pierdo,
porque de mi más
reciente caída
aprendí que hay
que contemplar
menos las nubes
y prestar más atención
a las piedras.
Yo nunca pierdo
porque cuando no
obtuve el trofeo
en la competencia,
concluí con aceptación
que hoy no me tocó a mí,
pero mañana, tal vez sí.
Por eso,
yo sencillamente
nunca pierdo.



